Al octavo día después del nacimiento y conforme a la ley del Señor que le fuera dada a Abraham, todos los niños hebreos eran circuncidados 8 días después del nacimiento. De esta manera quedaba perdonado el pecado original y se hacían del pueblo escogido y consagrado a Dios. También ese mismo día, se le solía poner el nombre al niño. Maria y José procedieron en aquel entonces como el ángel lo había pedido: “…Y le pondréis por nombre Jesús”.
Es aquí en la circuncisión, que Jesús derrama las primeras gotas de su Sangre Redentora.

Esta celebración católica ha quedado bastante rezagada y muchas veces, ha caído casi en el olvido. Esto se explica debido a que en el año 1967, la festividad fue quitada del calendario litúrgico santoral para el 1ro de enero. En la actualidad se celebra como Solemnidad de Santa María, Madre de Dios.