Un fenómeno que se está volviendo cada vez más “popular” entre los Católicos y al que por falta de mejor nombre, nos vamos a referir como “Brujería Católica”, pero aclarando de antemano, que en realidad no existe como tal, sólo echaremos mano a este nombre para identificar a la brujería que se disfraza bajo la apariencia de Catolicismo.

Este tipo de brujería esta conformado por distintas practicas, las que supuestamente sirven, ya sea parta alejar los males o para atraer bienes.
Son efectuadas mayormente por algunas personas, auto-declaradas “expertas” en angelología o en tal o cual devoción, que pretenden saber mucho sobre el tema y que nos sugieren todo aquello que es necesario para “liberar” (exorcizar) una casa que puede estar infestada con alguna presencia maligna.

Cuando hay una verdadera infestación, que es una de las formas en las que el demonio actúa, -menor en gravedad que la posesión- pero que representa una presencia maligna real en un determinado espacio físico, no sirve absolutamente de nada, llevar a “dona panchita” para que prenda unas cuantas velas y nos pida rezar algunas oraciones, a ciertos santos, algunos de los cuales ni siquiera son santos, o peor aún, ni siquiera existen.
Así de esta manera, se presenta como Católico, simplemente porque se utiliza el lenguaje Católico, porque se utilizan figuras Católicas, algo que en el fondo no lo es.

Lamentablemente es muy difícil perseguir todas estas nuevas “tendencias” pues surge una nueva todo el tiempo. Pongamos por ejemplo la pretendida“ devoción a los lirios de San José”, práctica que consiste en tomar cierto número de lirios, hervirlos en agua para utilizar su perfume a fin de conseguir a la “persona amada”, terminar con los problemas económicos o incluso convertirse en mejor cristiano…

La ingenuidad y la creatividad parecerían no tener limites pues todo el tiempo nos topamos con alguna nueva “devoción”, la que es en realidad una nueva forma de brujería, que explota y hace uso de imágenes, símbolos y rituales, es decir, el lenguaje católico.

Sabemos que se trata de una nueva forma de brujería si tomamos en cuenta algunas características, para lo cual vamos a diferenciar dos diferentes aspectos:

1.- Sentido Común

Curiosamente por alguna razón, la gran mayoría de personas que proponen este tipo de “formulas”, “soluciones”, “liberaciones” o “bendiciones especiales”, son personas ya entradas en años, auto declaradas expertas que prometen conocer la “técnica” necesaria para resolver nuestros problemas, y en muchos casos, incluso cobran dinero por estas supuestas “soluciones”.
De tratarse de una infestación real, estos “servicios” no sirven absolutamente de nada. En el mejor de los casos, solo empeoraran la situación. Recordemos que soberbia y estupidez son precisamente el alimento del demonio y esto es ampliamente conocido. Reconocidos exorcistas nos recuerdan todo el tiempo, que este tipo de actividad, empeora substancialmente, al llevar a cabo este tipo de rituales o prácticas en el lugar afectado.
Por lo tanto, nunca es la opción más inteligente, el llevar a casa a ningún brujo, a ninguna “abuelita que sabe”. Por el contrario, no dudes nunca en acudir a tu parroquia. Consigue un sacerdote dispuesto a exorcizar o bendecir, para efectivamente, liberar un lugar de infestaciones.

2.-La esencia

La diferencia entre nuestra religión y la superchería es muy grande. Nosotros, los Católicos procuramos descubrir, comprender, interiorizar y poner en práctica, el designio o plan de amor que Dios tiene para nosotros. En consecuencia, buscamos conocer para amar mejor al Señor, y amarlo para conocerlo más y seguirlo, sabiendo que Él en Su inteligencia y Su amor, nos guste o no, sabe mejor lo que a nosotros conviene.

La brujería (que va de la mano con la superstición) por el contrario, es la que nos dice que por medio de un conjunto de rituales (hervir flores, colocar objetos en tales lugares de la casa, llevar consigo ciertos objetos, etc.), -por el solo hecho de llevarlos a cabo- nos va a conseguir todo aquello que queramos: Dinero, bienestar, vernos librados de algún mal o dificultad, la sanación de algún ser querido, etc.
Jesús nos enseñó “Pidan y se os dará”. Por lo tanto, nosotros podemos pedir en oración todas estas cosas, pero debemos recordar que como Católicos, estamos llamados a seguir el plan de Dios. No en vano decimos todos los días “hágase Señor Tu voluntad”.

No importa que estas prácticas incluyan oraciones a la Virgen María o el rezo del Santo Rosario, o que pretendan “bendecirnos” con la visita de los 7 arcángeles a los que equivocadamente se les llama por sus propios nombres. No nos confundamos aquí. Recordemos que las Sagradas Escrituras efectivamente nos mencionan la existencia de 7 arcángeles pero sólo nos ha revelado los nombres de tres de ellos: Miguel, Gabriel y Rafael.

En resumen, todo aquello que te ofrezca obtener lo que tu quieres, lo que se te antoje, que haga uso de velas azules o rojas o de cualquier otro objeto que requiera de algún “proceso” o no, que te aleje de Dios y de su plan para ti, es; llámalo por su nombre, brujería.

Fuentes

Extraído y adaptado del Programa de Aciprensa “Punto de Vista” conducido por Pablo Bermudez.