BOSTON, 4 de julio de 2017 (LifeSiteNews) – Nuevamente la Biblioteca Pública de Boston, acaba de recibir a las “Hermanas de la Indulgencia Perpetua”, hombres vestidos a manera de burla, como monjas católicas. Esta vez sucedió durante la hora destinada a la lectura de cuentos infantiles.

A manera de honrar el mes del “orgullo gay”, la biblioteca pública había anunciado la “Historia de la Drag Queen” a cargo de las “Hermanas de la Indulgencia Perpetua”. Estos personajes se llaman a sí mismos “queer nuns”, algo que se traduce al español como “monjas raras”, y son abiertamente anticatólicos y dedicados a la promiscuidad. El grupo con sede en San Francisco, goza de un estatus sin fines de lucro deducible de impuestos.
Su eslogan, que es incluso de marca registrada, es: “vayan y pequen un poco más”, una ridículización de las palabras de Jesús a la mujer sorprendida en pleno adulterio.

La Biblioteca no sólo defendió al grupo, sino que promovió su fanatismo anti-cristiano en niños pequeños por medio de su página de Facebook: “Acabemos el Mes del Orgullo con la Historia de la Drag Queen, eso es! Únase a nosotros el jueves 29 de junio a las 3:30 para otra visita de las Hermanas de Indulgencia Perpetua”.

La reacción de los usuarios de Facebook no fue positiva. Los fieles católicos, la consideran un “discurso de odio”. El grupo sin embargo ha defendido su blasfemia como “ingeniosamente irreverente”.

Entre los comentarios al anuncio publicado en la mencionada página de Facebook, se podía leer:

“Me parece que esta burla que se hace de mi fe es ofensiva”, “Este es fanatismo puro y duro y la biblioteca lo está permitiendo”. “Por eso no llevo a mis hijos a la Biblioteca”. Incluso hubieron comentarios que catalogaban al evento como una forma de abuso infantil.

Quizás valga la pena y resulte más que oportuno el recordar las severas palabras de Cristo al respecto:

“Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el mayor en el Reino de los Cielos.  «Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe.  Pero al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos, y le hundan en lo profundo del mar.  ¡Ay del mundo por los escándalos! Es forzoso, ciertamente, que vengan escándalos, pero ¡ay de aquel hombre por quien el escándalo viene!”

Mateo, 18: 4-8