La Beata Elena Aiello (1895-1961), fue una religiosa estigmatizada italiana, beatificada por el Papa Benedicto XVI en el 2011, que hiciera una serie de profecías de las que algunas, han sido consideradas como una actualización de Fátima o una explicación más detallada de lo que según expertos en el tema, podría estar contenido en el tercer secreto.

Es necesario demostrar, antes de continuar, que algunas profecías de la beata Aiello han tenido cabal cumplimiento. Caben destacar las referentes a la caída de Benito Mussolini «el Duce» y la que explica como se daría el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Resulta que la ahora beata, mantenía correspondencia con una de las hermanas del Duce, Edvige Mancini Mussolini. Esta es parte de la carta que escribió el 23 de abril de 1940:

“[Mussolini] debe mantener a Italia fuera de la guerra. Si lo hace tendrá favores extraordinarios. Por el contrario, él ha decidido declarar la guerra (lo cual sucedió el 10 de junio de 1940), pero sepa que, si no la impide (la participación de Italia en la guerra), será castigado por mi Justicia (el 25 de julio de 1943, fue depuesto por el rey Víctor Emanuel III y el 28 de abril de 1945, fue ejecutado públicamente).

En una segunda carta de advertencia con fecha del 15 de mayo de 1943, sor Elena escribe nuevamente a Edvige Mancini Musssolini:

“Decid al Duce que este es el último aviso que el Señor le manda. Aún puede salvarse poniendo todo en manos del Santo Padre (Pío XII), si no lo hace, descenderá pronto sobre él la Justicia divina… pronto caerá… (el 25 de julio de 1943, dos meses después fue depuesto).

nukeMás aún, antes de la conclusión de la Segunda Guerra, la hermana Elena Aiello profetizó con mucha precisión, la manera en que el conflicto llegaría a su fin:

“Habrá un fuego jamás visto y entonces terminará la guerra”.

Cuando los Norteamericanos dejaron caer la bomba atómica [6 y 9 de agosto de 1945] sobre Hiroshima y Nagasaki, el cielo fue inflamado y siniestramente iluminado por el gran hongo atómico, que quemó a más de 100.000 hombres de las dos ciudades niponas.

Al igual que varias otras profecías (incluyendo el famoso el Tercer Secreto de Fátima), Elena prevé el sufrimiento y el martirio de un Papa – que soportara una gran “agonía” misma que “acortará su días de peregrinación en la tierra.  Hablando sobre el sucesor del pontífice mártir, la beata Elena utiliza un lenguaje que alude claramente al sueño de las dos columnas de San Juan Bosco: “Su sucesor tendrá que pilotar el barco durante la tormenta”. Nos será de gran utilidad, el comparar esta declaración con la porción relevante del sueño de Don Bosco (a continuación), que predice que será el Papa que sucede al pontífice mártir que llevará a la Iglesia durante el Segundo Pentecostés:

“De repente, el Papa cae gravemente herido. Inmediatamente, los que están con él, corren en su ayuda y lo levantan. Una segunda vez que el Papa es golpeado, cae de nuevo y muere. Un grito de victoria y alegría entre sus enemigos; de sus naves surge una burla indescriptible. Pero apenas es el Pontífice muerto cuando otro ocupa su lugar. Los pilotos, que estaban reunidos, han elegido al Papa tan rápidamente que la noticia de la muerte del Papa coincide con la noticia de la elección del sucesor”.

“Los adversarios comienzan a perder valor. El nuevo Papa, venciendo al enemigo y superando todos los obstáculos, guía la nave hasta las dos columnas y queda en reposo entre ellas; asegurándola con una cadena ligera que cuelga del arco, a un anclaje de la columna sobre la que se levanta la Eucaristía; y con otra cadena de luz que cuelga de la popa, que es fijada en el extremo opuesto, a otro anclaje que cuelga de una columna en la que se encuentra la Virgen Inmaculada “.

Elena también ha predicho que “fuego” podría caer del cielo para consumir la tierra después de una gran inundación (que tendría que ver con “el desbordamiento de los ríos y los mares” que también se ajusta a la hipótesis del mega-tsunami.  Esto parece corresponder con la “gran montaña ardiendo en fuego” que cae al mar, mencionada en la Biblia: Rev 8:

“Al terminar de hablar, Nuestro Señor desapareció. A continuación, la Virgen se apareció. Estaba vestida de negro, con siete espadas perforando su Inmaculado Corazón. Acercándose, con una expresión de profunda tristeza, y con lágrimas en sus mejillas, Ella me habló, diciendo: “Escucha con atención, y revela a todos: Mi corazón está triste por tantos sufrimientos en un mundo cuya ruina es inminente. La justicia de Nuestro Padre esta muy ofendida. Los hombres viven obstinadamente en pecado. La ira de Dios está cerca. Pronto el mundo será afectado por grandes calamidades, revoluciones sangrientas, huracanes terribles, y el desbordamiento de los ríos y de los mares”.

“Grita hasta que los oídos de los sacerdotes presten atención a mi voz, para advertir a los hombres que el tiempo está cerca, muy cerca, y si los hombres no vuelven a Dios con oración y penitencia, el mundo se volcará en una nueva y más terrible guerra. Armas más mortales destruirán a los pueblos y a las naciones! Los dictadores de la tierra, especímenes del infierno, van a demoler las iglesias y profanar la Eucaristía, y van a destruir las cosas más queridas”.

“En esta guerra impía, mucho de lo que ha sido construido por la mano del hombre será destruido. Nubes con relámpagos de fuego en el cielo y una tempestad de fuego caerá sobre el mundo. Este flagelo terrible, nunca antes visto en la historia de la humanidad, durará setenta horas. Aquellos que ignoran a Dios, serán triturados y aniquilados. Muchos se perderán, ya que permanecen en su obstinación por el pecado. Entonces se podrá observar el poder de luz sobre el poder de la oscuridad. No calles, hija mía, porque las horas de oscuridad y de abandono, están cerca. Estoy inclinada sobre el mundo, mantengo en suspensión la justicia de Dios. De otro modo estas cosas ya se habrían dado antes. Es necesario hacer oración y penitencia porque los hombres deben volver a Dios y a Mi Inmaculado Corazón, Mediador de los hombres ante Dios, y así el mundo será al menos en parte salvado. Proclama estas cosas a todos, al igual que el eco de mi voz. Que esto sea conocido por todos, ya que ayudará a salvar muchas almas, y evitar una gran destrucción en la Iglesia y en el mundo”.

“La hora de la justicia de Dios está cerca, y será terrible! Flagelos tremendos son inminentes en el mundo entero, y varias naciones serán golpeados por epidemias, hambrunas, grandes terremotos, huracanes terribles, con el desbordamiento de ríos y mares, que traen la ruina y la muerte.  Si las personas no reconocen en estos flagelos (de la naturaleza)  las advertencias de la Divina Misericordia, y no vuelven a Dios con una vida verdaderamente cristiana, otra guerra terrible va a venir desde este al oeste. Rusia se enfrentará con los Estados Unidos empleando ejércitos secretos e invadirán Europa. El río Rin se llenará de sangre y cadáveres . Italia, también, será acosada por una gran revolución, y el Papa sufrirá terriblemente.  Difunde la devoción a mi Inmaculado Corazón, de tal manera que muchas almas sean conquistadas por Mi  amor y para que muchos pecadores puedan volver a mi Maternal Corazón”.

“No temas, porque acompañaré con mi protección maternal a mis fieles, y todos los que aceptan mis urgentes advertencias , ellos podrán ser salvados ( en especial, por las recitaciones de mi Rosario). Satanás va furiosamente a través de este mundo desordenado, y pronto mostrará todas sus fuerzas. Pero, debido a mi Corazón Inmaculado,  la Luz no se demorará en triunfar sobre el poder de la oscuridad, y el mundo, por último, tendrá la tranquilidad y la paz “.

Entrada actualizada en Julio del 2017

Fuentes

http://wwwapostoladoeucaristico.blogspot.com/2009/06/profecias-de-la-madre-elena-aiello.html

http://unveilingtheapocalypse.blogspot.com/2012/04/prophecies-of-blessed-elena-aiello.html

http://adelantelafe.com/fatima-actualizada-sor-elena-aiello/