Jueves Santo

El Jueves Santo ha llegado y con el, se abre el Triduo Pascual. Con su llegada, conmemoramos también la Institución de La Eucaristía como el regalo de Amor, la Institución del Sacramento de La Orden Sacerdotal y La Vida de Servicio a los demás.
En el Jueves Santo, acontecen 5 eventos importantes previos a la pasión de Nuestro Señor Jesucristo y que todo cristiano ha de meditar.
Tómate un tiempo y reflexiona sobre ellos. Sobre el fiel amor de Cristo por nosotros, tan grande, que a pesar del miedo que invadía su ser en aquellos momentos, no dio marcha atrás y al igual que su madre la Santísima Virgen María, dio un rotundo SI, mismo que sellaba su disposición a entregarlo todo humildemente, por amor a nosotros.


El lavado de los pies

lavadopies-150x150El lavatorio o lavado de pies del Jueves Santo es el evento en el cual Jesús, en un acto que demuestra su gran humildad, lava los pies a sus doce apóstoles. Así, de esta manera, Cristo se pone así mismo como ejemplo de caridad, servicio y amor al prójimo.
Jesús nos recuerda nuevamente la importancia de vivir el amor y entregar amor al prójimo y lo reafirma entregándonos un mandamiento nuevo:
“Un mandamiento nuevo os doy, que os améis los unos a los otros como Yo os he amado”.

La institución de la Eucaristía
El evento principal de entre ellos, es sin lugar a dudas la institución de la Eucaristía.

eucar2-150x150La última cena es la comida que, en celebración de la pascua, compartió Jesús con sus discípulos. En ella instituyó la eucaristía, en la cual Cristo nos deja su cuerpo y sangre transubstanciados en pan y vino, tal como relata Lucas: Cuando llegó la hora, se puso a la mesa con los apóstoles: “«Con ansia he deseado comer esta Pascua con vosotros antes de padecer; porque os digo que ya no la comeré más hasta que halle su cumplimiento en el Reino de Dios». Y recibiendo una copa, dadas las gracias, dijo: «Tomad esto y repartidlo entre vosotros; porque os digo que, a partir de este momento, no beberé del producto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios.»
Tomó luego pan, y, dadas las gracias, lo partió y se lo dio diciendo: Este es mi cuerpo que es entregado por vosotros; haced esto en recuerdo mío.»”

Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente”.

La traición de Judas
“Habiendo dicho Jesús esto, se angustió en espíritu, y testificó y dijo: En verdad, en verdad os digo que uno de vosotros me entregará. Los discípulos se miraban unos a otros, y estaban perplejos sin saber de quién hablaba. Uno de sus discípulos, el que Jesús amaba, estaba a la mesa reclinado en el pecho de Jesús. Por eso Simón Pedro le hizo señas, y le dijo: Dinos de quién habla. El, recostándose de nuevo sobre el pecho de Jesús, le dijo: Señor, ¿quién es? Entonces Jesús respondió: Es aquel a quien yo daré el bocado que voy a mojar. Y después de mojar el bocado, lo tomó y se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote. Y después del bocado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: Lo que vas a hacer, hazlo pronto”.


La agonía de Nuestro Señor en el huerto de Getsemaní

agonia-150x150Mientras que el Señor oraba en la mayor ansiedad, he aquí que el ángel del Señor, el príncipe de la milicia celestial, Miguel, se acerca, lo sostiene y le dice: “Salve, Jesús mío; he ofrecido a tu Padre, en presencia de toda la corte celestial, tu oración y tu sudor de sangre, y todos, prosternándonos, hemos suplicado que este cáliz se aleje de ti”. El Padre nos has respondido “Mi amadísimo hijo sabe que la redención del género humano, que tan vivamente deseamos, no se puede efectuar sino por la efusión de sangre. Si quiere la salvación de las almas es preciso que muera por ellas”. Y Tú ¿que decides? El señor Jesús respondió al ángel: “Quiero absolutamente la salvación de todas las almas, y prefiero morir para que sean salvas estas almas que mi Padre ha formado a su imagen, que de no morir y no dejarlas sin rescate. Que se haga pues la voluntad de mi Padre”. Y el ángel entonces: “Confórtate, Señor, obra valerosamente; conviene al Altísimo el hacer grandes maravillas y al que es magnánimo por excelencia soportar crueles adversidades. Los suplicios luego pasarán, y serán seguidos de una eterna gloria.

El prendimiento de Jesús

traicion-150x150Judas hace su entrada y no llega sólo. Acompañado por un gentío armado de palos y espadas se aproxima hasta el Señor y le besa en una mejilla.
“En aquel momento dijo Jesús a las turbas: ¿Como contra un ladrón habéis salido con espadas y palos a prenderme? Todos los días me sentaba a enseñar en el Templo, y no me prendisteis. Todo esto sucedió para que se cumplieran las escrituras de los Profetas”. Era de noche, muy entrada la madrugada. No quieren los conspiradores la luz del día, quieren la sorpresa, como si pudiesen sorprender a Jesús, que les espera consciente del peligro y entregándose a él.

“Entonces todos los discípulos, abandonándole, huyeron”. De poco les han servido sus promesas de dar la vida. Eran capaces de morir matando, pero no de sufrir la injusticia con paciencia y humildad. Permanecía oculto a sus ojos que se trataba de un sacrificio, del sacrificio de la nueva Ley, esa que han aprendido en teoría y ahora están aprendiendo en la práctica. Es la lógica del amor sin limites, del amor puro, y ellos no la entienden. Jesús está solo. Judas huye.
La Pasión de nuestro Señor había comenzado.

Fuentes

Fuentes: Porciones de texto extraídas de las Meditaciones de San Buenaventura y encuentra.com

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