El sábado, 28 de octubre a las 16h, tuvo lugar en la Catedral Católica de San Miguel y Santa Gúdula de Bruselas, una ceremonia protestante, en conmemoración del 500 aniversario de la Reforma. La predicación fue hecha por el pastor Steven Fuite. El cardenal Jozef De Kesel, arzobispo de Malines-Bruselas, participó en esta ceremonia con otros líderes religiosos y laicos.

Esta iniciativa no fue del agrado de todos. Un grupo de jóvenes católicos interrumpió durante la ceremonia recitando el Santo Rosario, impidiendo que el pastor Steven Fuite comenzara su predicación. Fue sólo después de la intervención de las fuerzas del orden y la expulsión de los jóvenes que la ceremonia pudo continuar.

El mensaje de los jóvenes

La celebración de los 500 años de la reforma protestante no tiene cabida en nuestra catedral de San Miguel y Santa Gúdula de Bruselas. Es un edificio católico construido por nuestros padres para ser la Casa de Dios, para la celebración del Santa Misa, para la alabanza de Dios y los Santos.

La ocupación de nuestra catedral por protestantes para conmemorar los 500 años de la Reforma es, por lo tanto, una profanación. De hecho, la así llamada Reforma fue más bien una revuelta: bajo el pretexto de combatir los abusos, Lutero se levantó contra la autoridad divina de la Iglesia Católica, renunció a muchas Verdades de la Fe, abolió el Sacrificio de la Misa, y los sacramentos, negando la necesidad de buenas obras y la práctica de las virtudes cristianas. Finalmente, atacó el culto de la Virgen María y los Santos, la vida religiosa y los votos monásticos.

Esta terrible revolución fue una gran tragedia para la sociedad cristiana y para la salvación de las almas. Y los errores luteranos aún son herejías, porque la Verdad es eterna.