Cada vez son más las iglesias católicas profanadas, y quienes las profanan, muchas veces dejan bien en claro que no se trató de un asunto de vandalismo perpetrado por adolescentes desadaptados, sino que más bien, dejan evidencia suficiente, para que sin error, pueda ser considerada lo que fue: una profanación satánica.

Recientemente, la Iglesia Católica San Clemente, ubicada en Bowling Green, estado de Missouri en los EE.UU. fue profanada con excrementos humanos. El hecho courrió durante la madrugada del 24 de julio. EL padre Bill Peckman describió la escena con la que se encontró la mañana siguiente:

“El confesionario, la fuente bautismal, la fuente de agua bendita, la silla del que preside, el atril, el altar y el tabernáculo de la iglesia, estaban todos manchados con heces humanas. Los Santos Óleos se derramaron sobre la alfombra. Los libros usados para la misa destruidos. Las vestimentas manchadas con vino. Lo peor de todo, el Santísimo dentro del tabernáculo, también lo profanaron con heces humanas”.

No fue sino hasta el día 30 de Julio, que el padre Peckman pudo oficiar el rito de purificación para poder reabrir las puertas de su iglesia a los fieles.

“No me sorprende, dado todo lo que ha ocurrido en los últimos meses, el diablo ha dado rienda suelta a su furia contra mi parroquia y contra mi. […] Hemos estado dando pelea al diablo desde hace algún tiempo y no tenemos intención de dar marcha atrás ni un ápice “.

El viernes 10 de Junio de este año, una turba de encapuchados, irrumpió violentamente en la Iglesia de la Gratitud Nacional y luego de causar destrozos en el interior y de robar diversos objetos sagrados, tomó un inmenso crucifijo de Cristo agonizante, que fue sacado a la vía pública, donde fue hecho pedazos.

La presidente de Chile se pronunció al respecto, manifestando su malestar por lo ocurrido:

“La violencia, con o sin capucha, es inaceptable, por lo tanto nosotros vamos a tomar las medidas que correspondan, respecto a la gente que hace este tipo de actos vandálicos”.

La misma Iglesia, sería atacada nuevamente el 04 de agosto, esta vez, por un grupo de estudiantes que se preparaba para llevar a cabo una marcha de protesta, quienes arrojaron cócteles molotov contra la puerta principal de la Iglesia. El fuego, fue controlado gracias a la rápida intervención del portero y del sacristán.

El día de hoy, nos enteramos de los varios sucesos que han venido ocurriendo en Venecia, en donde ya son sistemáticos los casos de profanación de Iglesias Católicas. Esta vez, llegan de manos de islamitas, quienes en la Iglesia de San Jeremías, cerca a la plaza de San Marcos, rompieron uno de los brazos del Cristo Crucificado. En un principio se creyó que se trataba de un caso aislado, pero el pasado domingo, un grupo de cuatro mujeres islámicas vestidas con el velo, escupieron sobre la misma imagen.

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Cristo de la Iglesia de San Jeremías. Imagen: abc.es

Pero quizás la más grave de ellas, nos llega por medio de la denuncia hecha por el director del diario «Libero», Vittorio Feltri:

«Unos jóvenes árabes se presentaron a misa en la iglesia de San Zulian; recibieron la comunión, fingiéndose devotos católicos, e inmediatamente después vomitaron la hostia sobre el altar como si fuera alimento del diablo, blasfemando contra Jesucristo».

Todo esto sucede, en un mundo cada vez mas agitado, en el que todavia está fresca la sangre del P. Jacques Hamel, asesinado el 26 de julio por dos terroristas del Estado Islámico (ISIS) cuando celebraba Misa en la iglesia de Saint Etienne du Rouvray, en Normandía (Francia).

Fuentes:
ABC.es
Aci Prensa
Churhpop.com
Crédito de la imagen: abs.es