Rafael es el Arcángel que envió Dios para acompañar y ayudar al joven Tobías en premio a las virtudes de su padre. Hermosa y aleccionadora es la historia que nos refiere la Sagrada Escritura y que no manifiesta la admirable providencia de Dios sobre el hombre.

Acto de Contrición

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador y Redentor Mío, por ser vos quien sois, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido, y propongo firmemente de nunca más pecar, de apartarme de toda ocasión de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta, y os ofrezco mi vida, obra y trabajo en satisfacción de todos mis pecados. Y como os suplico, así confió en vuestra bondad y misericordia infinita, me los perdonareis por los merecimientos de vuestra preciosa sangre, pasión y muerte, me daréis gracia para enmendarme y para perseverar hasta la muerte.
Amén.

Oración a San Rafael

Glorioso Arcángel San Rafael, sagrado príncipe de los siete que asisten al trono supremo del mismo Dios, si es para gloria de su majestad divina y para honra de vuestra alteza que yo consiga lo que deseo y pido en esta Novena, alcanzadme esta gracia del señor, y si no, enderezad mi petición y pedid a Dios aquello que más me conviniere para mayor gloria suya , vida, salud y provecho de mi alma.

(Haga aquí la petición)

Oh Dios que en el viaje disteis a vuestro siervo Tobías la compañía del Arcángel Rafael, otorgadnos que en todo tiempo seamos vuestros siervos guardados bajo su tutela y protección. Por Nuestro Señor Jesucristo.

Santísimo Príncipe de la Gloria y poderoso Arcángel San Rafael, grande en los bienes de la naturaleza, grande en los dones de la gracia, grande en el ardor de la caridad, grande en el resplandor de la sabiduría, grande en la piedad con los hombres, grande en el poder contra los demonios, grande en la dignidad, grandísimo en la Humildad, Medicina de Dios, Médico de la salud, Príncipe de los Médicos, Prefecto de la curaciones, Salud de los enfermos, Luz de los ciegos, Gozo de los afligidos, Custodio de los caminantes, Guía de los peregrinos, Maestro de los que desean la perfección, Protector de la virtud, Celador de la gloria de Dios, Ensalzador de la limosna, del ayuno y de la oración: ruégote, piadosísimo Príncipe, por aquella caridad con que acompañaste a Tobías el mozo guardándolo de muchos peligros, librándole a él y a Sara su Esposa de aquel cruel demonio Asmodeo, sanando al anciano Tobías de la enfermedad que padecía en sus ojos, y llenándole su casa y familia de muchos bienes, me asistas en las enfermedades, me acompañes en los caminos y me defiendas del demonio y de la torpeza, para que viviendo castamente en esta vida, merezcamos ver la luz de Dios en la eterna: y también os suplico me alcancéis lo que pido en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.

Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.

(Se reza un Padre nuestro, un Avemaría y un Gloria el primer día, dos el segundo y así sucesivamente aumentando uno todos los días).