Muy por el contrario de los que muchos puedan creer, la historia de las gárgolas se remonta a la antigüedad. Se pueden encontrar gárgolas en la antigua arquitectura egipcia, romana y griega, aunque son más comúnmente asociadas con la arquitectura gótica medieval.

Las gárgolas que todos conocemos, hicieron su ingreso dentro de la arquitectura gótica a principios del siglo XIII. Básicamente, se pueden definir como un caño, que se proyecta desde una parte superior de un edificio o una cuneta, para alejar el agua de paredes. Los orígenes de la palabra gárgola se derivan de la vieja palabra francesa gargouille que significa “garganta”.

Estas figuras, eran generalmente talladas con formas grotescas, que representaban un amplio espectro de criaturas aterradoras. Entre las más comunes, se pueden distinguir las gárgolas con rostros humanos, de animales, criaturas míticas e imaginarias, que combinaban características de varios animales mitológicos, conocidos mas comúnmente como quimeras.

Mientras que las quimeras servían una función meramente decorativa, las gárgolas se encargaban de sostener, disimular o esconder, un conducto o caño, que sobresalía de la estructura principal unos cuantos pies, al propósito de evacuar el agua de la lluvia de los tejados, evitando que esta, se escurra por las paredes de la construcción, llegando hasta la base del edificio, socavándola.

En construcciones inmensamente monumentales como lo son las catedrales de aquella época, esta agua, proponía una verdadera amenaza a la estabilidad y seguridad de toda la estructura. Es por eso que el uso de las gárgolas estaba ampliamente difundido.

Al principio, los materiales más comúnmente empleados para la confección de las gárgolas eran la madera y la terracota (arcilla endurecida en horno) no mucho después, las gárgolas góticas medievales tempranas, serían hechas de piedra. Posteriormente y sobretodo en las iglesias, los materiales predominantes fueron la piedra caliza y el mármol, aunque algunos metales como el plomo, también fueron empleados.

Las Gárgolas de piedra eran talladas en el suelo y luego, eran puestas en su lugar, cuando el edificio estaba casi en el punto de su terminación.

¿Cual era el propósito de las Gárgolas?

La gárgola servía básicamente dos propósitos. El primero es práctico: las gárgolas proporcionan un método de drenaje que protege los cimientos de iglesias, catedrales y castillos de la erosión. El número de gárgolas añadidas a los edificios, minimizaba proporcionalmente el daño potencial del agua.

El segundo propósito de las gárgolas fue el de servir como “guardianes” de los edificios, bajo la forma de símbolos abstractos, diseñados para representar el mal.

¿Qué representan las gárgolas?

Las gárgolas tienen una característica bastante común: están talladas con grandes bocas abiertas. Si bien esto era un requisito práctico, funcional y necesario, esta cualidad, apelaba y facilitaba la representación de gigantes devoradores o aterradoras monstruosidades.

En a historia antigua, en los mitos, en las leyendas y en las antiguas religiones paganas, abundan las historias que encendían la imaginación de quienes prestaban oído a ellas, que involucraban criaturas aterradoras y fantásticas, que sólo existían en las peores pesadillas.

Quizás la iglesia medieval quiso transmitir una impresión aterradora del infierno. Quizás al instalarlas en la parte exterior de las iglesias y catedrales, quiso representar y contrastar el mundo y los peligros que nos rodean, y del que solo encontramos refugio, paz, seguridad y santidad dentro de las iglesias.

Una nota curiosa con respecto a las gárgolas, es que quienes las tallaban, tenían libertad total en su diseño. Es por esta razón que no existen dos gárgolas iguales.