El 17 de julio, el cardenal Christoph Schönborn, arzobispo de Viena, Austria – uno de los teólogos preferidos del Papa e intérprete designado para Amoris Laetitia – dio una entrevista al diario austriaco Der Standard. Por primera vez, desde las muchas señales serias de resistencia contra el mencionado documento papal, como la carta de los 45 teólogos y la muy reciente crítica del profesor Josef Seifert – Schönborn sugiere una pequeña, pero contundente indirecta de Francisco, como respuesta a quienes le critican públicamente.

Muchos se han preguntado, por qué el Papa todavía no se ha dado a la tarea, de manera mucho más directa, de responder públicamente a sus opositores, -con respecto a su texto Amoris Laetitia –  haciendo de lado claro está, los un tanto sorprendentes comentarios del papa, durante una entrevista ocurrida en julio del 2016, en donde declaró, que no lo hacia pues no le gusta “decapitar” a sus oponentes.

El 29 de julio, la revista Pulso Global, después de haber traducido las secciones principales de la entrevista original, publicó un artículo sobre este encuentro con el cardenal Schönborn, que tuvo lugar el 17 de Julio.

En esa entrevista, el cardenal Schönborn, reconoce “la existencia de una oposición feroz y organizada contra Francisco,  llevada a cabo en determinados círculos católicos. Y él [Schönborn] nos ha advertido, que la misma, estaría fomentando una polarización considerable dentro de la Iglesia “.

Schönborn agregó que: “Actualmente, estamos siendo testigos de intensos debates en el interior de la iglesia – no tanto en Austria, sino a nivel internacional – ya que existe una muy evidente y significativa  oposición a Francisco”. Añade que esta oposición al Papa, ha sido “muy activa y muy ruidosa”, a pesar de que una clara mayoría de los católicos, apoya a Francisco y a sus diversas propuestas.

De manera significativa,  el cardenal austríaco admite: “Aunque Francisco ha tenido una gran aceptación en ámbitos, que de otro modo tendrían poco que ver con la Iglesia, existe una polarización dentro de la Iglesia.”

El cardenal Schönborn también revela en esta entrevista del 17 de julio, que acababa de hablar con Francisco sobre esta fuerte y manifiesta resistencia,  que se ha arraigado contra sus reformas. El cardenal dijo, que por otra parte,  estaba “muy impresionado” con la respuesta inmediata que le dio Francisco: “Tenemos que tratar de ganarnos a esta oposición en el interior de la iglesia con amor [sic]”.

Cabría aquí plantear la pregunta de cómo se deben de ganar personas para nuestra propia causa, siendo que nosotros mismos, enfrentamos graves acusaciones de herejía o de falta de lealtad a las enseñanzas de Cristo – como se ha manifestado en la reciente carta presentada por 45 teólogos sobre Amoris Laetitia, misma que ya se ha discutido adecuadamente.

En cuanto al método de cómo “ganarse a la oposición “, el mismo cardenal Schönborn deja algunas pistas. En primer lugar, se propone superar la dicotomía entre “conservadores” y “liberales” ; y por lo tanto, cree que es más útil, en cambio,  presentar los mensajes del Evangelio como un “desafío”.

A continuación, el texto traducido de la entrevista publicada por la revista Pulso Global:

Consultado sobre si esta difícil situación que atraviesa la Iglesia actualmente, no ha frenado los deseos del Papa por su reforma, el cardenal Schönborn señaló que ya se habían alcanzado grandes logros.

Observó que Francisco, había puesto en movimiento procesos específicos y que “la pelota fue rodando”. Un claro ejemplo,  era lo que el Papa había hecho por dos años con el Sínodo de los Obispos y sus deliberaciones sobre la familia. El cardenal dijo que este nuevo proceso, ha dado lugar a sanas discusiones sobre una gran cantidad de problemas.

“Las cosas no pueden cambiarse en el punto final, sino [más bien] en el camino”, reflexionó.

“En la Asamblea Extraordinaria del Sínodo en el 2014, por ejemplo, lo que los obispos tenían que decir, todavía era aún muy abstracto. Pero un año más tarde, fueron capaces de hablar de realidades “, señaló el cardenal.

“Los obispos hablaron de su propia situación familiar. Y he aquí, que simplemente ya no teorizaron de manera abstracta”. “En cierto modo,” dijo el cardenal Schönborn, “el viaje es el destino.”

Lo que el cardenal Schönborn aquí describe como un proceso reformador y método novedoso, también podría ser caracterizado como una forma gramsciana de cambio cultural indirecto, a saber: una primera fase, abriría todo tipo de discusiones que desafíen la enseñanza moral y tradicional de la Iglesia Católica, y por lo tanto, de manera  tendenciosa la debilita y persistentemente la cuestiona.

Sólo mediante la apertura de dicha discusión, incluso doctrinas irreformables, pueden ser puestas en duda. Después de un cierto tiempo, la atmósfera, así como la actitud del mundo Católico, en lo referente al matrimonio y a la familia, han de haber cambiado lentamente y sin que mucha gente,  sea adecuadamente consciente de ello.

Uno de los aspectos de este cambio cultural gradual, es también, de manera mucho más concreta e íntima, el de personalizar verdades, tal y como sucedió en los últimos sínodos: a saber, que los padres sinodales gradualmente empezaron – sobre todo en el nuevo formato de los Círculos Menores (grupos de discusión relacionados por el lenguaje en el Sínodo del 2015)  – a hablar de sus propias experiencias y situaciones familiares de manera más abierta y menos abstracta.  (“Menos abstracta”, también puede ser interpretada en el sentido de “menos doctrinalmente.” Eso es aparentemente lo que sucedió durante algunos de los debates de los Sínodos sobre la Familia.)

Esta es también una forma de manipulación típica de la técnica psicológica, que se aplica con el fin de facilitar el cambio. Es decir,  arrastrar las discusiones sobre verdad  y doctrina  hacia abajo, a un nivel sumamente subjetivo y emocional. Una vez que la discusión se lleve a cabo a estos niveles, las verdades podrán ser más fácilmente separadas, aisladas, individualizadas y eficaz relativizadas.

Hemos visto este tipo de discusión, por ejemplo, en los metódicos esfuerzos de la Conferencia Episcopal Alemana, por subrayar la decisiva importancia  de las “experiencias personales” y por recalcar el hecho, de que la “situación de vida de cada individuo es diferente.” (Como si esto fuese un argumento en contra de la llamada de Dios a todos nosotros, a vivir nuestras vidas individuales, pero de acuerdo con sus leyes.)

Así, podemos entender mejor, la importancia que el propio cardenal Schönborn ha puesto en su dudosa frase: “el viaje es el destino”. Tal formulación metafísica, demuestra el descuido de algunas verdades universales que  nunca deben cambiar, esencialmente, porque vienen de Dios mismo, como actos de su amor. Por otra parte, para aquellos que se aferran lealmente a las enseñanzas de Cristo en su coherente totalidad, no hay formas fáciles o imaginables de aceptar la “terapia de amor” propuesta por Francisco,  especialmente, si esta atractiva carnada, puede hacerles cambiar gradualmente, su lealtad a nuestro  Creador, Redentor y Santificador.

Por otra parte, el mensaje enviado ahora por Schönborn al mundo católico, es a saber, que Francisco quiere prevalecer por encima de su oposición, mediante un “tratamiento amoroso” – que es en sí mismo un tanto vago y abstracto.

¿No sería mucho más beneficioso, para el mayor bien de la Santa Iglesia y esclarecedor para las muchas almas confundidas y vulnerables, si respondiera públicamente – de manera directa y responsable- a las graves críticas hechas contra su exhortación apostólica Amoris Laetitia ?

El  prolongado y obstinado silencio de Francisco frente a algunos de los pasajes, aparentemente heréticos, contenidos  en este documento, da cada vez mayor credibilidad, a la teoría de que es su verdadera intención, la de difundir algunas de estas equivocadas, erróneas y  novedosas doctrinas, aunque bajo las apariencias, por supuesto, de ser “solamente pastorales” y “mucho más misericordiosas”. En cualquier caso, estamos a la espera, de que decida rescindir, de tan confusos pasajes,  de manera rápida, explicita y directa.

Artículo original
Autor: Dra. Maike Hickson
Traducción: Proyecto Emaús