Fatima: señales espectaculares para tiempos escépticos

Durante el siglo XX, han ocurrido aproximadamente unas 400 presuntas apariciones marianas. La Iglesia no se ha pronunciado sobre la mayoría de ellas, incluidas aquellas que han llegado a ser investigadas (todas las estadísticas provienen del sitio web Miracle Hunter y de la Universidad de Dayton International Marian Instituto de Investigación).

Luego de concluido el debido proceso de investigación se ha determinado que en 100 de ellas “no consta el origen sobrenatural”. Dentro de esta categoría caen supuestas (mientras no se determine su veracidad, seguirán siendo “supuestas”) apariciones como Garabandal y Medjugorje.

Menos de 20 sitios en donde han tenido lugar estas “supuestas apariciones” han recibido permiso para que los fieles oren o asistan a misa. Sólo 10 apariciones han sido sancionadas por los obispos locales como “dignas de credibilidad”. Y de esas 10 apariciones, sólo cuatro han recibido también el reconocimiento del Vaticano: Fátima (1017); Beauraing, Bélgica (1932); Banneux, Bélgica (1933); y Kibeho, Rwanda (1981).
Evidentemente, la Iglesia se muestra sumamente cautelosa siquiera en considerar, y mucho mas al aprobarlas.

El Vaticano ha establecido criterios estrictos para clasificarlas. Estos incluyen una investigación exhaustiva para determinar si los supuestos hechos realmente ocurrieron; un examen de los mensajes recibidos durante las presuntas apariciones, para determinar si están libres de errores teológicos; evaluaciones minuciosas del vidente o videntes, para establecer que estén psicológicamente equilibrados, sí son obedientes a la Iglesia, si existe o no un trasfondo inspirado en la búsqueda de la atención y/o algún tipo de beneficio, y la observación de que los frutos espirituales que surgen de la revelación privada son saludables, abundantes y continuos.

En 1917, tres niños pastores -Lucia (10 años) y sus primos, Francisco (9 años) y su hermana Jacinta (7) – informaron que una “dama del cielo” se les apareció cerca de la ciudad de Fátima, en Portugal . La primera visita fue el 13 de mayo de 1917, nueve días después de que el Papa Benedicto XV llamara a los fieles católicos para apelar a María bajo un nuevo título, “Reina de la Paz”, y rogarle por su intercesión por el fin de la Primera Guerra Mundial. Dijeron los tres niños que la Señora les pidió regresar el 13 del mes por los próximos cinco meses, prometiendo que en la última visita, en octubre, revelaría quién era ella y realizaría un milagro que todos pudieran creer que las apariciones eran reales.

Los mensajes públicos dados por la Señora, se pueden resumir en: rezar el Rosario todos los días, especialmente por la paz en el mundo; hacer sacrificios y penitencias en reparación de los pecados y en súplica por la conversión de pecadores; enmendar nuestras vidas y “dejar de ofender a Dios.” Ella también dio advertencias proféticas de lo que sucedería si sus peticiones eran ignoradas. Años más tarde, la Señora volvería para pedir la consagración de Rusia a su Inmaculado Corazón por el Papa y sus obispos, y para que los fieles practicasen la devoción de los Cinco Primeros Sábados.

El 13 de octubre de 1917, los niños informaron que la dama de las apariciones se identificó como la “Señora del Rosario”; y un sinnúmero de espectadores reportaron haber visto un milagro estupendo, conocido como el “Milagro del Sol“.

Hay evidencia abundante de que estos niños estaban diciendo la verdad: que María, la Madre de Dios, realmente les habló. Esta evidencia incluye el cumplimiento de las profecías que ella les dio, el milagro espectacular del 13 de octubre, las vidas extraordinarias de los propios niños y la aprobación de la Iglesia, junto con la extensa atención del Vaticano en los últimos 100 años.

Cumplimiento de las profecías

Se informó que Nuestra Señora en Fátima había hecho una serie de profecías que han llegado tener cumplimiento. Ella predijo que la guerra, entonces en su cuarto año, terminaría pronto; la Primera Guerra Mundial terminó en noviembre de 1918. Prometió que un milagro visible a todos ocurriría el 13 de octubre de 1917; como veremos enseguida, esto se cumplió cabalmente. También predijo que los dos videntes más jóvenes, Francisco y Jacinta Marto, serían llevados al cielo pronto; Francisco murió en 1919, Jacinta en 1920. María también dio una serie de advertencias de lo que podría suceder si la gente no reforma sus vidas.

La propagación de “sus errores” a otros países, el estallido de “una peor guerra”. ¿Cómo podrían unos niñitos pobres y analfabetos de las zonas rurales de Portugal, que nunca habían oído hablar de Rusia, inventar tales cosas tres meses antes de la revolución bolchevique?

Otras advertencias aún no se han concretado

A los niños se les dio una visión simbólica de un papa que era asesinado. Después de que el Papa Juan Pablo II fuese baleado y casi muerto el 13 de mayo de 1984, pidió ver el relato de Lucía sobre esta visión. Juan Pablo II creía que él era Papa en cuestión, salvado misericordiosamente por la oportuna intervención de Nuestra Señora, aunque sobre el tema hay mucho debate, pues la visión menciona no solamente la muerte del Papa, sino también, la de muchas otras personas, por cuyas almas rogaba antes de ser muerto por disparos de balas y flechas.

El milagro espectacular

Como prometió la Señora tres meses antes, hubo un milagro el 13 de octubre de 1917. Algunos años más tarde, el testigo ocular Ignacio Lorenco lo describió así:

Yo sólo tenía nueve años de edad en ese momento, y asistía a la escuela de la aldea local. … Afuera, la gente gritaba y lloraba y señalaba al sol, ignorando los llamados de atención de la maestra. Era un gran Milagro que se veía claramente desde la cima de la colina donde se encontraba mi pueblo ….

Me siento incapaz de describir lo que vi y sentí. Miré fijamente al sol, que parecía pálido y no lastimaba los ojos. Parecía una bola de nieve que giraba sobre sí misma, de repente parecía caer en un zigzag amenazando a la tierra. Aterrorizado, corrí y me escondí entre la gente, que lloraba y esperaba el fin del mundo en cualquier momento. Cerca de nosotros había un incrédulo que había pasado la mañana burlándose de los “simplones” que se habían ido a Fátima «sólo para ver a una ordinaria niña». Ahora parecía paralizado, con los ojos fijos en el sol. Después tembló de la cabeza a los pies y alzando los brazos cayó sobre sus rodillas en el barro, gritando a Nuestra Señora.

Mientras tanto, la gente seguía gritando y llorando, pidiendo a Dios que perdonara sus pecados. Todos corrimos hacia las dos capillas del pueblo, que pronto se llenaron hasta desbordar. Durante esos largos momentos del prodigio solar, los objetos a nuestro alrededor convirtieron todos los colores del arco iris. Nos vimos azules, amarillos, rojos, etc. Todos estoa extraños fenómenos aumentaron el temor en la gente. Después de unos 10 minutos el sol, ahora apagado y pálido, volvió a su lugar. Cuando la gente se dio cuenta de que el peligro había terminado, hubo una explosión de alegría, y todos se unieron en acción de gracias y alabanza a Nuestra Señora

(Citado en Fátima para Hoy por el Padre Andrew Apostoli, CFR, página 119).

Aquellos que estaban presentes en el lugar de las apariciones también observaron que su ropa y el suelo, todos previamente empapados por las largas horas de lluvia, estaban completamente secos después del milagro solar. Todo esto fue presenciado por unas 70.000 personas.

Los escépticos han tratado de explicar este acontecimiento llamándolo “alucinación de masas”. Incluso si fuese posible que muchos experimentasen al unisono la misma alucinación, no es argumento suficiente ya que unas 100.000 personas de las aldeas circundantes también fueron testigos del evento conocido como “el milagro del sol”.
El padre Loren, por ejemplo fue testigo ocular del portento estando a 11 millas de distancia. Además, entre los miles de testigos estaban los que llegaron al lugar no por fe, sino por curiosidad o para burlarse de los visionarios y de los que creían en ellos.

En sus filas figuraban muchos periodistas los que luego testificaron sobre el milagroso acontecimiento. Relato destacado es el del editor del periódico anti-católico O Seculo, quien en ediciones previas había ridiculizado las peticiones de los niños. Luego de presenciar el milagro anunciado por Nuestra Señora, publicó la noticia en la primera plana bajo el titulo “De cómo bailo el sol al mediodía en Fátima”.

También son sorprendentes los tres visionarios.

Fueron examinados por el clero desde el principio y con frecuencia; su testimonio permaneció constante, y los videntes se encontraban psicológicamente sanos. Se encontró que los mensajes estaban de acuerdo con la enseñanza de la Iglesia.

Es extremadamente improbable que estuvieran mintiendo porque no tenían nada que ganar, pero por el contrario, mucho que perder.
Los tres ya eran muy queridos por sus familias y compañeros; no tenían necesidad de atención. De hecho, accedieron a no contar a nadie acerca de las visitas de la Nuestra Señora.

Sin embargo, la pequeña Jacinta un día que desbordaba de alegría, le contó a su madre lo sucedido. Su madre pensó que se trataba de cosas de niños y de hecho, nunca hablaban de ello a menos que se lo pidiera una figura de autoridad, escondiéndose siempre que fuera posible de las decenas de personas que querían hablar con ellos sobre las apariciones.

Las apariciones y mensajes de Nuestra Señora significaron sufrimientos y dificultades especialmente para la mayor, Lucía. Muchos de sus compañeros y vecinos no creían en sus relatos y se burlaban de ellos. Incluso la madre de Lucía no podía creer que tal gracia fuera dada a su familia; ella repetidamente regañó a Lucia, la castigó delante de otros, llamándola mentirosa, e incluso usó el mango de la escoba de madera con ella. Los hermanos de Lucía también se burlaban de ella y le reprochaban. El gobierno local detuvo a los niños e incluso los amenazó con hervirlos en aceite si no decían la verdad. Pero los niños se mantuvieron firmes. Al ser amenazados con la muerte, respondieron “No importa, si nos matan iremos al Cielo”. Los niños siempre perseveraron frente a toda oposición y amenazas.

Aunque eran niños, supieron responder a las peticiones celestiales con actos de penitencia y oración a un grado asombroso. Por ejemplo, regalaban sus almuerzos a diario, usaban cuerdas ásperas atadas firmemente alrededor de su cintura bajo sus vestidos, y rezaban numerosos Rosarios cada día. Francisco pasaba horas en oración, postrado ante el tabernáculo; a petición de María, la pequeña Jacinta consintió no sólo en los sufrimientos inherentes a su enfermedad final, sino también en resistir una cirugía mayor solamente con la aplicación de un anestésico local y muriendo sola en un hospital lejos de casa, todo por el bien de los “pobres pecadores”.

Lucía vivió muchos años más que sus primos. Entró en el convento y aceptó todas las condiciones impuestas por su obispo a cambio de recibir una educación mínima, incluyendo el esconder su identidad y su ciudad natal; comprometiéndose a nunca hablar sobre el tema de las apariciones, no recibiendo visitantes excepto algunas hermanas a las que él asignó para vigilarla; se le permitió escribir sólo a su madre e incluso se le prohibió visitar Fátima.

Lucia se sometió a todo esto de manera voluntaria, y tuvo que padecer el hecho de no ver a su familia -especialmente a su madre-, su hogar, y el sitio de las apariciones. Todo esto fue muy difícil para ella.

Lucia continuó viviendo una vida ejemplar de oración, humildad y obediencia, marcada por el amor, la alegría y la dedicación a la voluntad de Dios.

Aprobación y atención de la iglesia

Fátima ha pasado todas las pruebas de autenticidad impuestas por la Iglesia para las apariciones. Tras una minuciosa investigación, el obispo de Leiria-Fátima declaró que las apariciones de Fátima eran “dignas de creer” en 1930.

La aprobación de estas apariciones están usualmente a cargo del obispo local, la Santa Sede usualmente rara vez se ve involucrada en ellas.
Las formas de reconocimiento del Vaticano incluyen una declaración oficial, la visita papal, el regalo de una rosa de oro, la aprobación de una basílica, el establecimiento de una fiesta o la canonización del vidente.
No sólo Fátima ha recibido todas estas formas de reconocimiento, sino que todos los papas de los últimos 50 años han visitado Fátima, y tres papas han presentado rosas doradas -más recientemente, el Papa Francisco el 13 de mayo de 2017- cuando canonizó a Francisco y Jacinta en Fátima.

La evidencia, junto con la aprobación de la Iglesia y la continua atención, ponen de relieve la importancia de los mensajes de Nuestra Señora en Fátima, no sólo para los tres niños o Portugal de principios del siglo XX, sino para la Iglesia en general y el mundo de nuestros propios día.

Situación presente

Podríamos sentirnos tentados a pensar que las advertencias y profecías de María no se aplican a nuestros días. Pero como señaló el Papa Benedicto XVI:

Se equivocan quienes piensan que el mensaje de la Virgen de Fátima “ha terminado”, ya que aquí permanece el proyecto de Dios para el hombre y aunque éste ha intentado desencadenar un ciclo de muertes y terror no lo ha conseguido.

En “Fátima para hoy”, el experto sobre el tema, el padre Andrew Apostoli, escribe:

“Nuestra Señora había advertido sobre estas guerras y persecuciones ocurririan si la gente no cambiaba sus caminos. Su advertencia sigue siendo relevante para nosotros ahora porque el pecado continúa causando trastornos sociales y violencia. La lucha contra el mal en el mundo sigue en marcha.  Tales reflexiones no pretenden desalentar, sino motivarnos. Recordar la promesa de Nuestra Señora en Fátima de que “al final mi Corazón Inmaculado triunfará” la promesa de María … es como un faro de esperanza en medio de la oscuridad espiritual y moral de nuestra época. … Sin embargo, debemos recordar que para que el triunfo se realice, debemos hacer nuestra parte “.

Las apariciones y mensajes de María en Fátima dan testimonio de cuánto nos ama el Señor. Los acontecimientos de Fátima también nos recuerdan que a Dios le gusta trabajar a través de su Iglesia, en una época en la que a María se le ignora, se le olvida o es objeto de insultos y burla.
En verdad Dios se deleita trabajando a través de ella, pero no hay que olvidar que nosotros tenemos una papel crítica que desempeñar. Al igual que los niños visionarios, también nosotros debemos vivir por amor a Dios, buscando oportunidades para hacer penitencia y orar.

Lo que a menudo se desconoce o se pasa por alto sobre Fátima es que la Santísima Madre, como lo prometiese en una visita anterior, se le apareció nuevamente a Lucía en 1925 para pedir a los fieles el practicar la devoción de los Cinco Primeros Sábados para lograr la paz, la conversión de aquellos lejos de Dios y el Triunfo de su Inmaculado Corazón.

Si hacemos estas cosas, nuestras vidas cambiarán. Debemos buscar oportunidades para colaborar con el Espíritu Santo y difundir suavemente la palabra sobre el amor misericordioso de Jesús y su plan para la paz, atestiguado las cosas asombrosas que hizo en Fátima.

Fuentes

Publicado Originalmente en http://www.catholicworldreport.com/2017/10/06/fatima-spectacular-signs-for-a-skeptical-age/

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