¿Existe realmente el Demonio?

Jesús dijo: “He visto a Satanás caer como un rayo desde el cielo“. La mayoría de los pensadores católicos progresistas modernos, dirían que Jesús estaba, haciendo uso de un lenguaje muy colorido a fin de ilustrar la existencia del mal, pero que realmente no quería decir esto literalmente.

Entonces, la pregunta sigue siendo, ¿Existe realmente el demonio?

Quiero decir con esto, que el católico moderno, que no tiene educación en su fe, diría; “¡Ese no es el diablo solo una historia o herramienta inventada por la iglesia para controlar a las personas!”  o “¡Nos asustan para que sigamos ciegamente lo que diga la iglesia, para que los papas, los obispos y los sacerdotes puedan controlarnos!”.

¿No pueden acaso todas estas historias en la Biblia, sobre Jesús expulsando demonios, ser explicadas por la psicología moderna, que las entiende como una serie de desórdenes psicológicos, o peor aún, como el comportamiento de un fanático religioso?

¿No son acaso el Infierno y el Demonio, historias propias de la infancia que tenían el objetivo ya sea de entretenernos o el de asustarnos?

¿No dijo acaso el Concilio Vaticano II que con su nueva mentalidad liberal y moderna nos sacaría del medioevo para convertirnos en pensadores progresistas, capaces de darse cuenta de que el infierno y Satanás son sólo productos de la ignorancia, la superstición, o una imaginación demasiado activa?

Bueno esto es lo que se ha dicho Gaudium et Spes, uno de los documentos del Concilio Vaticano II;

A través de toda la historia humana existe una dura batalla contra el poder de las tinieblas, que, iniciada en los orígenes del mundo, durará, como dice el Señor, hasta el día final. Enzarzado en esta pelea, el hombre ha de luchar continuamente para acatar el bien, y sólo a costa de grandes esfuerzos, con la ayuda de la gracia de Dios, es capaz de establecer la unidad en sí mismo. (Gaudium et Spes, 37)

Algunos católicos pueden sorprenderse, aún en nuestros días, al descubrir que la existencia del mal, del demonio y del infierno son verdades de fe. Todo lo que tiene uno que hacer, es tomar una copia del Catecismo de la Iglesia Católica y buscar lo que la Iglesia oficialmente enseña al respecto: Desde la parágrafo 1033 hasta el 1037, se nos dice que el mal existe, que hay una persona, un Ángel caído para ser más exactos, que solamente busca la destrucción de la humanidad y que si esto no le es posible, por lo menos ha de arrebatarle a Dios el mayor número de personas, alejándolas de la salvación, llevándolas consigo al Infierno por la eternidad.

El Papa Pablo IV, enseñó que “El mal ya no es solamente una deficiencia, sino una eficiencia, un ser vivo, espiritual, pervertido y pervertidor. Terrible realidad. Misteriosa y pavorosa., que actúa de una manera opuesta a las enseñanzas de la Biblia y la Iglesia“.

Y por supuesto, no olvidemos las Sagradas Escrituras. Al demonio también se le menciona en el Nuevo Testamento casi 300 veces.

En ellos es donde Jesús habla más sobre el diablo y el mal que sobre cualquier cosa, excepto su divinidad. También sabemos de la alegría de sus discípulos al constatar que los demonios estaban sujetos a ellos a través del Santo Nombre de Jesús.
Este poder del nombre de Jesús les fue dado no solamente a sus discípulos sino a la Iglesia entera, para luchar y vencer al mal que impera en este mundo. Este poder es la autoridad de la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica, construida sobre la autoridad de Jesucristo, quién hace temblar las puertas del infierno mismo.

Lo que aprendemos del Nuevo Testamento es que el propósito principal del ministerio de Jesús era el de destruir las obras del diablo y traer el Reino de Dios, que destruirá el Reino de Satanás. Cristo vino a expulsar y liberar a la humanidad de su esclavitud al pecado y a la muerte, así como de las principales obras del diablo, llamadas vicios. Según el Antiguo Testamento, el diablo se mantiene en pie en este mundo y en nuestras vidas a través de adivinos, brujos, hechiceros, pitonisas y sus trabajos, así como cuando consultamos con fantasmas y espíritus o buscamos oráculos y revelaciones de los muertos.

En nuestros días, las personas todavía hacen uso de stas cosas, incluidos los horóscopos, la nueva era, el gnosticismo, el relativismo moral, o incluso más explícitamente a través del satanismo y la adoración del diablo.

Todos los días somos testigos del mal presente en todo lugar, a todo nivel, en toda esfera, frente a nuestros ojos y lo ignoramos por que no advertimos la raíz del problema.
Somos incapaces de reconocer que existe un enemigo muy real, a quien le gusta permanecer oculto mientras trama nuestra destrucción y condena.

Este demonio se ve fortalecido con la destrucción de la Paternidad, el matrimonio y la vida de familia. En el aumento de las guerras, asesinatos y suicidios. La devastación de la juventud por medio de las drogas y a la sensualidad. La masiva difusión por parte de los medios, de mensajes que corrompen, llenos de error y de un sinfín de prácticas pecaminosas. Y más especialmente en nuestros días, con la ruina de nuestras libertades religiosas y aquellos individuos que valientemente hablan por ellas.

 

Fuentes

Artículo escrito por el Padre Daniel E. Doctor Traducido y adaptado de: http://www.courageouspriest.com/satan-exist-2 Por Proyecto Emaús.

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