Esta pregunta tiene en realidad dos respuestas que se vierten por causes muy distintos. Una más bien práctica y la otra, más bien piadosa.

Aunque pueda sonar algo “irreverente”, el Rosario per se, es simplemente una manera de llevar la cuenta de las oraciones. Así a pesar de las distracciones, no en vano Santa Teresa de Jesús solía llamar a la imaginación «la loca de la casa», no se perderá la cuenta de las Avemarías.
Tristemente, son muchas las personas que suelen conferir cualidades “mágicas” al Rosario, propias de algún amuleto que suele ser colgado en el espejo retrovisor del auto “para que me proteja” y sí este ha sido bendecido, aún más. Ignoran que en realidad el verdadero poder del Santo Rosario radica en las oraciones. Tenerlo bendecido o no, no disminuye o potencia, en lo absoluto, la validez de sus oraciones.

Por otra parte, si bien es cierto no es necesario bendecir el Santo Rosario para que su rezo sea “más efectivo”, el hacerlo bendecir, proporciona ciertos beneficios adicionales.
Por ejemplo, un Rosario que ha sido bendecido por un sacerdote, permite al devoto el ganar indulgencias. Aquí puedes leer más sobre las indulgencias del Santo Rosario. Allí se explica todo en más detalle.

¿Sabías que el rezo del Santo Rosario te puede conceder 2 tipos de indulgencias y que además puedes emplearlas por las almas del purgatorio?

Además, tenerlos bendecidos proporciona un vínculo entre tu devoción y toda la Iglesia Católica, lo cual ayuda a reforzar el hecho de que incluso cuando oras solo, ¡no estás orando solo!

Cuando rezamos solos, está bien. Toda oración hecha con devoción es grata al Señor. Cuando oramos acompañados de alguien, nuestra petición se hace, sin lugar a dudas, escuchar más fuerte. Cuando rezamos el Rosario en familia, regalamos al Cielo un jardín lleno de rosas y además no olvides que “familia que reza unida, permanece unida”. Pero cuando rezamos unidos a la Iglesia…nuestra oración se hace verdaderamente poderosa.