Hay muchos que se preguntan si el argumento que presenta el tema de la sanación generacional tiene un asidero o base solida. La respuesta, es sí y el argumento es bíblico:

“Entonces, muy afligido, lloré y empecé a rezar expresando mi pena. Dije: «Tú eres justo, Señor, y justas son tus obras. Tus caminos son misericordia y verdad, y siempre tu juicio será verdadero y justo. Y ahora, Señor, acuérdate de mí y mírame. Perdona mis pecados, así como el mal que hice por ignorancia. Perdona los pecados de mis padres que pecaron ante ti, ya que no escucharon tus mandatos. Tú nos has destinado al saqueo, a la cautividad y a la muerte, de manera que pasamos a ser la burla de las naciones paganas entre las cuales nos has dispersado. Todas tus sentencias, Señor, son justas cuando decides castigar mis pecados y los de mis padres, porque no hemos cumplido tus mandatos ni hemos obedecido sinceramente tus órdenes”.

Tobías 3: 1-5

“No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Yaveh tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen…”

Éxodo 20:5

 

“Y pasando Yaveh por delante de él, proclamó: ¡Yaveh! ¡Yaveh! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación.”

Éxodo 34:6-7

Claramente, esta “oscuridad” puede ser transmitida a través de las generaciones. Trastornos y tendencias aparentemente intratables – divorcio, fracaso empresarial, depresión, codicia, enfermedad, adicción, adulterio, homosexualidad – a menudo parecen seguir un patrón que va más allá del conductismo y la genética. Si nos enfocamos únicamente en el libro de Tobías: ¿Se trataba meramente de una manera de hablar el referirse a las ofensas ancestrales? Claramente no, porque el concepto se refuerza por segunda vez en el mismo pasaje.

Cuando la Biblia nos invita a orar por los pecados de nuestros antecesores, entonces, nos está invitando a tomar conciencia de ese efecto destructivo que se extiende desde un pasado que nos ha antecedido. Es una práctica sana, por supuesto, aunque hay que entenderla en su contexto, o sea, no como una acusación de culpa individual sino como una súplica para que Dios nos libre de miserias que otros cometieron pero que nos afectan a nosotros.

A la vez, debe quedar claro que el pecado del que hay que pedir ser liberados, ante todo, es el pecado personal, por dos razones:

1.- Primera: porque es la culpa propia la que finalmente determina el destino eterno de cada cual, y en ese sentido la Biblia nos habla de la responsabilidad personal, por ejemplo, en el profeta Ezequiel, capítulo 18.

2.- Segunda: los dolores o miserias que vengan del pasado no necesariamente son desgracia, porque si son asumidos como parte de una historia que enseña humildad, sabiduría y reconciliación lo que iba a ser destrucción se convierte en mérito. Pensemos en el caso de una persona que viene de una familia repleta de conflictos y que sin embargo se vuelve un instrumento de paz.

 

Oración de Liberación (del reconocido exorcista Padre Gabriel Amorth)

Kyrie eleison. Dios todo poderoso y eterno, Rey de Reyes, Rey de todos los tiempos, Tú Señor, que lo has creado todo, y que todo se transforma simplemente por tu voluntad. Tú, quien en Babilonia cambiaste el fuego abrasador del horno en rocío y salvaste a tus tres hijos. Tú Señor que eres el doctor y cirujano de nuestra alma. Tú eres la salvación de todos los que te buscan. Señor te imploramos que arrojes al infierno, desaparezcan y le quites el poder a toda forma diabólica, presente o formándose, toda influencia del demonio, maleficencia, el mal de ojo y toda acción diabólica que este dirigida a este tu siervo……………. Donde haya envidia y maldad, danos abundancia de gracias, resistencia, victoria y caridad. O Señor, tu que amas tanto a tus hijos, con tus poderosas manos y con tus fuertes brazos ven en nuestra ayuda. Ayúdanos Señor a nosotros tus hijos que creaste a tu imagen y semejanza, envía tu ángel de paz sobre nosotros, para que nos proteja el cuerpo y el alma. Has Señor que el ángel desaparezca toda asechanza del demonio en cualquiera de sus formas, todo veneno o maldad dirigida hacia nosotros por gente corrupta y envidiosa. Entonces bajo tu protección podremos cantar “El Señor es mi luz y mi salvación, ¿A quien temeré? ¿Si Dios esta con nosotros, quien contra nosotros? No temeré las acechanzas del demonio pues Tú estas conmigo, mi Dios, mi fuerza, Dios todo poderoso, el único Dios que nos da la paz, Padre Nuestro en todos los tiempos. Señor, Dios Omnipotente, ten misericordia de nosotros, salva a tu siervo……………de toda amenaza, daño o perjuicio del enemigo y elévanos más allá de cualquier maleficencia. Te pedimos esto Padre por la intercesión de nuestra madre La Santísima Virgen Maria, siempre Virgen, Madre de Dios, en compañía de los Arcángeles y de todos los Santos. Amén .

ANIMA CHRISTI

Alma de Cristo, santifícame. Cuerpo de Cristo, sálvame. Sangre de Cristo, embriágame. Agua del costado de Cristo, lávame. Pasión de Cristo, confórtame. ¡Oh, buen Jesús!, óyeme. Dentro de tus llagas, escóndeme. No permitas que me aparte de Ti. Del maligno enemigo, defiéndeme. En la hora de mi muerte, llámame. Y mándame ir a Ti. Para que con tus santos te alabe. Por los siglos de los siglos. Amén.

ORACIÓN CONTRA TODO MAL

Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Espíritu de Dios, Inmaculada Virgen María, Ángeles, Arcángeles y Santos del cielo, desciendan sobre mí. Señor, purifícame, cámbiame, lléname, úsame. Dispersa al enemigo en todas sus formas, destrúyelo; para poder ser sanado y hacer buenas obras. Quítame todo hechizo, brujería, magia negra, maleficencia, atadura, maleficio, mal de ojo, infestaciones diabólicas, opresión, posesión; todo lo que es malo y es pecado; envidia, celos, perfidia, y toda enfermedad física, sicológica, moral o espiritual. Arrójalos al infierno y que jamás yo vuelva a estar afectado por ellos. Yo ato y ordeno, al demonio y a todos los poderes del maligno, en el nombre de JESUCRISTO Y SU SANTÍSIMA SANGRE irse al infierno, donde San Miguel, San Rafael, San Gabriel, mi ángel de la Guardia y por la intercesión de la Santísima Virgen los mantengan encerrados hasta el fin de mundo. Amén.

ORACIÓN DE SANACIÓN INTERIOR

Señor Jesucristo, tu viniste a sanar nuestras heridas y nuestros corazones. Te suplico Señor, sanes todos los tormentos que causan ansiedad en mi corazón; te ruego sanes todo lo que me hace pecar. Te ruego, ven a mi vida y sáname de todos los daños sicológicos que tuve en mi niñez y todas las heridas que he sufrido a través de mi vida. Señor, tu conoces todos mis sufrimientos, te los entrego todos, y por los méritos de tu cruz y por la lanza que atravesó tu corazón, tómalos Señor y sáname. Sana el dolor de mi memoria, para no volver a pensar en todas esas cosas que me causan mucha pena y ansiedad.
Sáname Señor, de toda maldad que procede del enemigo y que están arraigadas en mi vida. Quiero perdonar a todas aquellas personas que me han ofendido, sobre todo aquellas personas a las que se me hace más difícil perdonar. Tú que viniste a perdonar los corazones de tus siervos, perdóname a mi Señor.
Sáname Señor, de aquellas heridas que llevo en lo más profundo de mi corazón y que por esta razón me causan enfermedades físicas. Te doy Señor mi corazón, tómalo, purifícalo y dame los sentimientos de tu Divino Corazón. Ayúdame a ser humilde y manso de corazón.
Sáname Señor, del dolor causado por la muerte de mis seres queridos, pues me causan opresión.
Concédeme la gracia de volver a sentir paz en mi corazón y gozo en saber que Tú eres la Resurrección y la vida. Hazme un verdadero testigo de tu Resurrección, victorioso sobre el pecado y la muerte y ser tu presencia viva entre nosotros. Amén.

ORACIÓN DE LIBERACIÓN

Mi Señor, Tú eres todo poderoso, Tú eres Dios, Tú eres Padre. Te rogamos por intercesión y ayuda de los arcángeles Miguel, Rafael y Gabriel, por la liberación de nuestros hermanos y hermanas esclavizados por el maligno. Todos los santos del Cielo, vengan en nuestra ayuda. De ansiedad, tristeza y obsesiones, te rogamos: Libéranos, oh Señor. Del odio, de la fornicación, de la envidia, te rogamos: Libéranos, oh Señor. De pensamientos de celos, rabia y muerte. Te suplicamos: Libéranos, oh Señor. De cada pensamiento de suicidio y aborto. Te suplicamos: Libéranos, oh Señor. De toda forma de sexualidad pecaminosa. Te suplicamos: Libéranos, oh Señor. De toda división en nuestra familia, y toda amistad dañina. Te suplicamos: Libéranos, oh Señor. De todo tipo de hechizos, maleficios, brujerías y todas las formas de lo oculto. Te suplicamos: Libéranos, oh Señor. Señor, Tú que dijiste, mi paz les dejo, mi paz les doy, concédenos que, por intercesión de la Santísima Virgen María, podamos ser liberados de todo mal y gocemos siempre de tu paz. En el Nombre de Cristo, nuestro Señor. Amén.

Fuentes

http://es.catholic.net/op/articulos/54518/cat/13/sanacion-intergeneracional-es-biblico-confesar-los-pecados-de-nuestros-ancestros.html

fraynelson.com

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