La Epifanía de Nuestro Señor Jesucristo es una de las fiestas litúrgicas más antiguas de la religión Catolica, es incluso más antigua que la misma navidad.
En el Nuevo Testamento, en las cartas paulinas tardías, se refiere a la entrada de Cristo en el mundo, presentada como la del emperador que viene a tomar posesión de su reino (latín: adventus, de ahí el tiempo de Adviento como preparación a la Navidad).
A partir de este significado, el término se usó en Oriente para indicar la manifestación de Cristo en la carne y a continuación, a partir del siglo IX, para designar la fiesta de la revelación de Jesús al mundo pagano. Esta es la fiesta que se sigue celebrando el día 6 de enero.

En esta festividad se celebra que los tres magos, según la tradición (en la biblia no se menciona cuantos eran y el término “mago” equivale a “sabio”) de nombres: Gaspar, Melchor y Baltasar aparecen del oriente para adorar la primera manifestación de Jesús, el Dios hecho hombre, ofreciéndole tres regalos simbólicos: oro, incienso y mirra (simbolizando cada uno de estos tres regalos: la majestad, la sacralidad y la perpetuación ante la muerte).

Más popularmente, la epifanía de Nuestro Señor es conocida como “La bajada de los Reyes Magos” y también como la “Adoración de los Reyes Magos”.