Una de las reliquias más notables en exhibición en el Tesoro del Relicario de la Catedral de Dubrovnik, es el “pañal” o “ropa de cuna” de Jesús. Esta reliquia se exhibe en un voluminoso relicario de plata, profusamente adornado con figuras aladas, arabescas y otros acentos decorativos.
Aunque la mayoría de las traducciones al inglés describen la reliquia como un “pañal” o “pañales”, podría describirse con más exactitud como la “ropa de cuna” de Jesús.

La veneración de los pañales de Jesús se asocia más frecuentemente a Aquisgrán, Alemania, donde se conserva desde el siglo XIII un conjunto más famoso de pañales. Ubicada en el Santuario de oro de Santa María (Marienshrein) en la Catedral de Aquisgrán, los pañales de ropa (Windel Jesu) rara vez se pusieron en exhibición pública antes del siglo 14. Desde entonces, la reliquia se ha exhibido en Aquisgrán aproximadamente cada siete años.

En un documento que trata justamente sobre esta reliquia, Sophie Oosterwijk explica que desde la antigüedad, la tradición médica sostenía que aquellos niños recién nacidos a los que no se les envolvia con telas a manera de impedir el movimiento de brazos y piernas (el texto hace referencia a la manera de envolver a los niños como si fueran “capullos” para evitar que se volteén y mueran de asfixia o de replicar la sensación de estar en la matriz de su madre) podrían desarrollar extremidades deformes si eran dejadas sin envolver; por lo tanto, hasta aproximadamente el siglo XIV, las representaciones de la Natividad mostraban comúnmente al niño Jesús envuelto fuertemente en un paño con forma de capullo.

El Niño Jesús envuelto como “capullo” por F. de Grado. Welcome Images.

Algunas pinturas de este período, sin embargo, muestran al niño Jesús desamparado, presumiblemente pocos momentos después de su nacimiento. Según una tradición, los padres de Jesús se vieron obligados a reutilizar el manto de José, el único paño adicional que tenían a mano, como pañales improvisados. Las pinturas que hayaron inspiracion en esta historia, muestran frecuentemente a José quitándose sus zapatos y medias o que rasga su manto en tiras mientras que Maria espera cerca. “María, toma mi manto y enrolla a tu querido bebé”, dice José a María, en una pintura de la Natividad del siglo XV de una iglesia en Lezignan.

La Virgen María recostada observa a San José desgarrar sus calcetines para preparar el envoltorio del Niño Jesús, quien se haya recostado al lado de Su Madre. Wikimedia Commons.

Como observa Oosterwijk, la tradición de José y su manto, ilustra la necesidad medieval de explicar los detalles que rodean el nacimiento de Nuestro Señor, pero haciendo siempre hincapié en su humildad. Por eso, José en su papel de proveedor más que en el de padre natural, encuentra la solución a la falta de pañales, donando su propio manto para cubrir al Cristo, recién nacido una fría noche de invierno.

En un curioso libro titulado “Excremento” que data de fines de la Edad Media, se exploran la historia y el profundo significado teológico de las ropas de Jesús. Como la autora, Susan Signe Morrison, señala, mientras que las historias sobre la ropa de pañales del niño Jesús pueden parecer “obscenas o blasfemas”, fueron, de hecho, “producidas dentro de los confines de lo sagrado”.

Los pastores adorando al Redentor. De acuerdo a la tradición, el primer pañal del Niño Jesús habría sido el manto de San José. Wikimedia Commons.

 

Morrison explica que las ropas de Jesús se proveyeron “no sólo para mantenerlo caliente o para atarlo en lo que era una imitación de la matriz materna”. Sino que tambien sirvieron para demostrar a la vez, que la “encarnación de Cristo es Sagrada (al convertirse en hombre para salvarnos) y profana, pues Él tomó forma en la carne, carne que en nuestro caso, es fuente de suciedad”.

Morrison concluye:” El ser humano debe comer y para ser plenamente humano, Dios debe digerir como un humano lo hace”. Como sostuvo Tertuliano, tomando el asqueroso cuerpo humano, Cristo señala su profunda humildad y compasión. Dios se ha despojado de su omnipotencia; ¿Qué manera más abierta de hacer esto que convertirse en un infante indefenso, frágil, sucio, totalmente dependiente de otros para el alimento, refugio e higiene personal?

 

Fuentes

https://reliquarian.com/
Traducido y adaptado por Proyecto Emaús.