Existe una antigua costumbre que en los domingos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua nos sugiere sustituir el rezo de los misterios Gloriosos por el misterio correspondiente a dicho tiempo. De esta manera en los domingos de Adviento y Navidad, se rezarían los misterios Gozosos, y en los domingos de Cuaresma, los Dolorosos. En los domingos de Pascua se rezarán, de todos modos, los Gloriosos.

Otra costumbre de estimable valor es el de rezar durante toda la octava de Navidad (25-dic a 1-ene) los misterios Gozosos, y durante toda la octava de Pascua (Domingo de Resurrección a II Domingo de Pascua) los misterios gloriosos.

Para muchos quienes nos escriben al blog esto resulta un tanto entreverado, pero en realidad no debería ser un problema pues hay que recordar que estamos llamados por la Madre de Dios a la meditación diaria de los 3 misterios del Rosario todos los días, es decir, los tres misterios: Misterios Gozosos, Dolorosos y Gloriosos.
En cuanto al cuarto misterio (los luminosos o los misterios de luz), este fue introducido como una sugerencia por parte del ahora Santo Juan Pablo II. Muchos tradicionalistas consideran el rezo de los tres misterios originales como “Rosario Completo” por ser parte de la revelación de la Madre de Dios a Santo Domingo:

Santo Domingo, el santo fundador de la orden dominica, es a quien muchos Papas han llamado el fundador del Rosario tal y como ahora lo conocemos. Durante su vida a principios de 1200, una secta conocida como los albigenses, estaba ocasionando daños indescriptibles a la iglesia y al estado. Los herejes enseñaban al pueblo que todo lo material era malo, incluido el propio cuerpo humano. El matrimonio era considerado una perversión. Domingo hace su mejor esfuerzo intentando revertir el daño pero tuvo muy poco éxito.

Preocupado por aquella lucha, Domingo suplica a la Virgen que le mostrara alguna manera de lograr que aquellos desafortunados, regresaran a la iglesia. La tradición cuenta, que la Virgen María se le aparece a Domingo en Francia y le reveló el Rosario.
La virgen le muestra claramente a Domingo, que si meditaban en la vida, muerte y resurrección de su hijo Jesucristo, uniendo a esta acción la recitación del Ave María, los enemigos de Cristo serian vencidos.

Esta sencilla arma fue empleada por Domingo para la conversión de los herejes. La herejía desapareció y la devoción al Santo Rosario se extendió en el mundo entero.”

Fuentes:

http://www.rosario.catholic.net/index.php?id=7