En respuesta a la aguda crisis de vocaciones a nivel mundial, el papa Francisco podría decidir, que el próximo Sínodo de los Obispos, debería de enfocarse en el tema del ministerio, tocando entre otros temas, la ordenación de hombres casados para celebrar los sacramentos, creando para tal efecto, un sacerdocio paralelo.

El sínodo, una consulta mundial, seguido por dos asambleas distanciadas por un año, concluyó en un documento papal, que establece la estrategia pastoral para la próxima generación. En él , quedó en claro, que los grandes temas ya no pueden ser hechos de lado, argumentando que son demasiado grandes para hacerles frente, aunque no todos compartan esta perspectiva.

Si un tema tan amplio, como la preparación que proporciona la Iglesia sobre el matrimonio y la forma en que se administran los divorcios, pueden ser ahora discutidos, quiere decir, que otros temas más complicados (“candentes”)lo pueden ser también. Y por supuesto, los temas que ocupan los primeros lugares en esta lista son: la ordenación de hombres casados, el acceso a los sacramentos, el papel de las mujeres y laicos, así como el papel de los diáconos.

De las anteriormente mencionadas, tenemos ya por seguro, la creación de una comisión para determinar la factibilidad de la implementación de las diaconisas.

Por lo mencionado, ya se dejan oír rumores, de que estos temas, podrían muy bien, ser los temas centrales del próximo sínodo, a ser llevado a cabo entre el 2018-2019.

De esta manera, se muestra la “solución” presentada por el Obispo retirada, Fritz Lobinger, quien reside en Durban, Sudáfrica, quien durante sus 50 años de servicio alrededor del mundo, se encontró con múltiples comunidades cristianas, en áreas sumamente remotas, las que eran lideradas en cuestiones de fe, por laicos comprometidos de edad ya avanzada.

Su solución, era la de ordenarlos luego de un breve entrenamiento, para que de esta manera, puedan administrar los sacramentos sólo dentro de esa comunidad.

Estos “ministros locales” – Lobinger recalca la importancia de no llamarlos sacerdotes, administrarían los mismos sacramentos, pero en un sacerdocio paralelo, complementario al de aquellos sacerdotes entrenados en seminarios, célibes, enviados por sus obispos a diferentes parroquias y misiones.

Lobinger señala como precedente, el fragmento bíblico encontrado en Hechos de los Apóstoles 14:23, donde San Pablo y Bernabé, ordenan al sustituto de Judas. Recordemos que estos primeros apóstoles, tuvieron a su cargo las primeras comunidades cristianas. Estos eran  hombres escogidos de entre los miembros de su propia comunidad, no enviados a ellas, quienes además, trabajaban en sus profesiones y se hacían cargo de sus familias.

Francisco ha descrito esta propuesta como “una de las más interesantes”, pero primero, quisiera escuchar la voz de las iglesias locales. Recalcó además que ninguna iglesia local o nacional, debería marchar por su propia cuenta.

Extracto de: Artículo Original
Traducción: Proyecto Emaús