Religión En Libertad: Philippe Boxho es profesor de Medicina Legal en la Universidad de Lieja (Bélgica) y director de su Servicio de Medicina Legal. Ha realizado en su vida más de dos mil autopsias, y hace unos años se interesó por la Sábana Santa de Turín, que para él, como forense, supone “una auténtica escena del crimen” a la que aplicar sus conocimientos como especialista.

El profesor Boxho ha concedido recientemente una entrevista a La Meuse. Se define como “ateo completo” y “no cree que Jesús sea el Hijo de Dios”, pero sí que Jesús es “un personaje histórico, los detalles de cuya vida se conocen por diversas fuentes”. Y tiene claro, aunque conoce la polémica sobre la datación del lienzo, que el hombre de la sábana “es Jesús, o un hombre que murió como Él”.

Lo característico de la Sábana Santa es, sin embargo, que refleja todos los detalles que singularizan la muerte de Jesús respecto a la habitual crucifixión romana. La concordancia entre el relato evangélico y sus rastros en la Sindone es lo que conduce a Boxho a su conclusión.

¿Cómo describe al hombre de la Sábana Santa? “Es una persona que ha muerto de la misma manera que Cristo, si es que no es Él mismo. Que ha sufrido las mismas torturas, si es que no es Él mismo. Es alguien que las ha sufrido exactamente de la misma manera, y que fue envuelto en una tela que dejó una huella”, explicó en una entrevista que le hizo la cadena de televisión RTL.

Una de las singularidades es la lanzada. La herida que tiene el hombre de la Sábana Santa “se corresponde, desde un punto de vista médico-legal, a una herida conocida, la de un instrumento puntiagudo y cortante como un cuchillo, perfectamente compatible con una lanza. En el lienzo se ve en el lado correcto, el lado derecho”.


Otro elemento son los clavos de las muñecas, “que eran los que le mantenían sujeto”, porque en las palmas el cuerpo no habría aguantado: “No hay tejido en el interior de la mano lo bastante fuerte para sujetar con la mano el peso que el cuerpo ejerce sobre ella. Al cabo de algunas horas el clavo se abría soltado y la mano se desclavaría de la cruz. La muñeca, sin embargo, está constituida por pequeños huesos sólidamente unidos unos a otros por ligamentos que los unen con fuerza”.

El profesor Boxho concede tal importancia a las huellas de la Sábana Santa que, lejos de considerarlas una pintura medieval, incluye su estudio en el máster que imparte a sus alumnos y futuros colegas.

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