La devoción al Sagrado Corazón de Jesús está tan enraizada en todos los movimientos contrarrevolucionarios, grandes o pequeños, bien conocidos o no, que han surgido desde que Santa Margarita María, recibiese esta revelación en el siglo XVII. Recibió la misión, en nombre del Sagrado Corazón de Jesús, de pedir al rey Luis XIV que consagrase a Francia, al Sagrado Corazón y que pusiera este Corazón en el escudo de armas de Francia.

Prometió al Rey que en la medida en que atacara a los enemigos de la Iglesia, el Corazón de Jesús lo apoyaría, dirigiendo su reinado hacia una gran gloria. El Sagrado Corazón de Jesús estaba a la espera de que Luis XIV cambiara el curso de su política y se colocara a la cabeza de la Contrarrevolución. De haberlo hecho, hubiese tenido un reinado de gloria y Francia hubiese llegado a su verdadero apogeo católico.

Claramente, la devoción al Sagrado Corazón se habría extendido por todo el mundo y Francia hubiese estado predispuesta a una buena recepción de la prédica de San Luis Grignion de Montfort – quien también vivió en aquellos días. En consecuencia, su predicación se habría extendido por todo el mundo y, por lo tanto, la Revolución Francesa podría haberse evitado.

Por medio de esta petición hecha al Rey, la Revolución -en la forma que tenía en la época de Santa Margarita María- habría sido detenida, y esa forma maligna que tomó más tarde -la Revolución Francesa- habría sido prevenida. Por lo tanto, esta devoción, desde su primer movimiento, desde su primera indicación por parte del Sagrado Corazón, tiene un sentido claramente contrarrevolucionario.

Objeciones a esta devoción

En un cuidadoso estudio hecha a esta devoción, el profesor Fernando Furquim, llama la atención sobre el hecho de que los diversos movimientos contrarrevolucionarios que surgieron en los siglos XVIII y XIX, estuvieron vinculados al Sagrado Corazón de Jesús. Por ejemplo, los contrarrevolucionarios franceses de la Vendée, los Chouans, llevaban una insignia del Sagrado Corazón en sus pechos. Esta devoción de manera invariable, ha sido absorbida por los buenos, inspirándolos y estimulándolos, tanto así como ha causado repudio a los malos.

El General Henri de la Rochejaquelein, contrarrevolucionario francés que lucho contra los partidarios de la Revolución Francesa. Nótese en su pecho el Santo Rosario y el escaoulario del Sagrado Corazón de Jesús.

¿Qué dicen los enemigos de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús?

Primero, presentan este supuesto argumento decisivo: ¿Por qué adorar el Corazón de Jesús? ¿Por qué no hacer una hermosa devoción a las manos o los ojos de Jesús? De esta manera, podríamos descomponer blasfemamente a Jesús y hacer una devoción a cada parte de Su Cuerpo. Por lo tanto, podríamos tener una devoción a sus oídos, mismos que han escuchado todas las súplicas del hombre, a su boca que nos enseñó, a sus manos con las que nos bendijo (y con las que también azoto a los vendedores en el templo). Por lo tanto, no vale la pena hacer esta devoción.

Luego, continúan diciendo: “Esta es una devoción sentimental. Por lo tanto, es una devoción sentimental carente de contenido teológico y no debe permitirse”.

Una devoción promovida por la Iglesia

De hecho, en muchos documentos papales, la Santa Sede ha recomendado esta devoción, por ejemplo, la Encíclica Inscrutabile Divinae Sapientiae del Papa Pío VI en 1775.
La Santa Sede otorgó muchas indulgencias a los que recibían la Comunión los primeros viernes en reparación de los delitos contra el Sagrado Corazón. También concedió indulgencias sobre las fraternidades y las arcconfraternidades que estableció en apoyo de la devoción del Sagrado Corazón.

Además, aprobó y alentó la construcción de iglesias, altares e imágenes en honor del Sagrado Corazón. La Iglesia, por lo tanto, ha aprobado esta devoción y por lo tanto, tiene todas las razones para merecer nuestra confianza.

En cuanto al argumento de que usted no puede tener una devoción a cada parte del Sagrado Cuerpo de Nuestro Señor, esto no tiene ningún mérito. De hecho, en nuestras devociones privadas, podemos adorar a Nuestro Señor en Sus Sagradas Manos; podemos y debemos adorarle en sus dolorosísimas llagas, mismas que derramaron la infinitamente preciosa Sangre de Nuestro Señor. Podemos y debemos adorarle en sus ojos infinitamente expresivos, elocuentes, regios, instructivos y salvadores. Sólo hay que recordar que fue una mirada de Nuestro Señor, la que movió a San Pedro a arrepentirse por su triple negación, para darse cuenta de que adorar a Nuestro Señor en sus Ojos divinos, es ciertamente algo que uno puede hacer.

Pero la Iglesia, que tiene un fuerte sentido de lo ridículo y entiende que lo ridículo puede estar a un paso de lo sublime, entiende que las mentes vulgares, siempre se apresuran a emplear el sarcasmo para degradar devociones como ésta. Dichas devociones no van en contra de la razón, y pueden ser hechas apropiadamente.

Por ejemplo, entre las piedras de la Vía Sacra, tenemos una que lleva la marca de Sus Pies Divinos. Es perfectamente honesto y legítimo adorar a aquellos Pies Divinos que pisaron la tierra para enseñar y que estaban cubiertos con el polvo del camino que anduvo para instruir, salvar y combatir el mal. Es correcto adorar estos Pies que llevaron al Salvador cargando la Cruz, es correcto adorar estos Pies manchados de sangre por nuestra redención, estos Pies que llevan las marcas de los clavos de la Pasión.

Una bella manera de adorar a Nuestro Señor Jesucristo, es uniéndonos a los pensamientos y meditaciones de Nuestra Señora, cuando Nuestro Señor fue bajado de la Cruz, cuando ella sostuvo Su Sagrado Cuerpo en su regazo, contemplándolo con amor, veneración, respeto y afecto ilimitados.

Consideró todos los miembros del cuerpo de Su Hijo y los adoró en su significado y función. Contempló la ofensa cometida contra Su divinidad al ver todo su cuerpo flagelado. Con esto, en suma, practicó esta devoción, adorando las diferentes partes del Cuerpo de su Divino Hijo.

Por lo tanto, es sólo por una cuestión de conveniencia, un sentido de apariencias y proporción, por así decirlo, que impide a la Iglesia promover la adoración de muchas de las partes del Cuerpo de Nuestro Señor.

¿Qué es la devoción al Sagrado Corazón?

¿Qué es exactamente la devoción al Sagrado Corazón? Es la devoción al órgano de Nuestro Señor que es el Corazón. Pero en las Escrituras, el corazón no tiene el sentido sentimental que tomó alrededor de finales del siglo XVIII, y ciertamente en el siglo XIX. El corazón no expresa el sentimiento.

Cuando en las Escrituras leemos:” Con todo mi corazón te he buscado” (Sal 119, 10), el corazón aquí es la voluntad humana, el propósito humano propiamente dicho, la santidad humana. Por eso, cuando el Profeta dice esto, quiere decir: “Con toda mi voluntad te he buscado”. El Evangelio también dice: “María guardó todas estas palabras, ponderándolas en su corazón” (Lucas 2:19). No es un corazón sentimental el que se habla aquí, sino su voluntad, su alma, que guardaba estas cosas y pensaba en ellas.

El corazón es la voluntad y la razón de la persona, ese elemento dinámico que considera y reflexiona sobre las cosas. En Nuestro Señor Su Sagrado Corazón es Su voluntad. La voluntad está simbolizada por el corazón, porque todos los movimientos de la voluntad pueden tener repercusiones en el corazón. Es en este sentido, pues, que el Sagrado Corazón de Jesús es adorado.

Por correlación, está la devoción inmensamente significativa del Corazón Inmaculado de María. El Inmaculado Corazón de María es un santuario dentro del cual se encuentra el Sagrado Corazón de Jesús.

Nuestro Señor prometió derramar abundantes gracias para quienes practicasen la devoción de los nueve primeros viernes de mes. La más llamativa de todas ellas, tal vez, es la promesa de no morir sin la gracia del arrepentimiento final. Esto no quiere decir que ciertamente irán al Cielo. Sólo quiere decir que tendrán una gran gracia antes de morir, tan grande que se puede tener toda esperanza para su salvación.

Ustedes entienden cuán diligentemente la Iglesia se ha esforzado en el pasado para que esta devoción sea conocida, apreciada y entendida por nuestra razón y sin sentimentalismos. Una devoción viril busca la razón de una cosa y luego ama esa cosa por su razón de ser. Es de esta manera que el hombre fuerte y la mujer fuerte del Evangelio juzgan cosas piadosas.

Por lo tanto, debemos reflexionar sobre esta devoción y convertir nuestras almas, nuestras voluntades, al Corazón de Jesús, como la fuente de gracias que la Divina Providencia planeaba dar a los hombres en la época de la Revolución. Es un medio de gracia destinado a los tiempos difíciles, estos mismos tiempos en los que vivimos hoy.

Debemos pedir al Corazón de Jesús que nos purifique a través de la sangre y el agua que fluyó de Él, especialmente cuando meditemos y oremos los viernes, el primer viernes de mes y el viernes de la Semana de la Pasión.

Recordemos al soldado que traspasó el Corazón de Jesús con una lanza. Al llevar a cabo este violento acto contra el Sagrado Corazón de Jesús, el agua y la sangre salieron del costado de Nuestro Señor y se derramó sobre sus ojos. Entonces, los ojos del soldado, que se estaba volviendo ciego, fueron sanados de inmediato y recuperó la vista. Para nosotros, esto es bastante elocuente y significativo.

Significa que aquellos que tienen devoción al Sagrado Corazón de Jesús pueden pedir gracias similares, no necesariamente el milagro físico, sino más bien, alguna gracia para nuestras almas. Si queremos tener el sentido católico, una comprensión contrarrevolucionaria de las cosas, si queremos percibir cómo la Revolución y la Contra-Revolución están trabajando a nuestro alrededor y en nosotros, si queremos conocer nuestros defectos, entender las almas de los demás, para tener una gran perspicacia en nuestros estudios, para tener un buen equilibrio psicológico y para curarnos de problemas nerviosos de todo tipo, entonces, podemos y debemos recurrir al Sagrado Corazón de Jesús.

Deberíamos pedir una gracia que derrame de Su Sagrado Corazón -como la sangre y el agua que curó al soldado- que erradique la ceguera total o parcial de nuestras almas. Oremos, pues, al Sagrado Corazón de Jesús a través del Inmaculado Corazón de María, porque esta es la única manera de obtener las gracias para curarnos de nuestras múltiples cegueras. Haciendo esto, haremos una espléndida petición y estaremos en el camino de obtener una magnífica gracia.

Fuentes

Este artículo se publicó originalmente en http://traditioninaction.org/religious/a050rpSacredHear.html y su autor es el profesor Plinio Corrêa de Oliveira.
Traducido y adaptado por Proyecto Emaús.