El papa Pio VII, Napoleón y la festividad de María Auxiliadora

El Papa Pío VII, quien lideró la Iglesia Católica entre 1800 y 1823, fue el segundo Pontífice romano que daría una gran importancia a la advocación mariana de María Auxiliadora. A este Papa le correspondió ser la cabeza de la Iglesia Católica durante los aciagos años de la consolidación del Imperio napoleónico, firmando con Napoleón Bonaparte un Concordato (acuerdo) que por lo menos en el papel, parecía garantizar la paz entre la Iglesia y Francia. En 1804, parte el Papa rumbo a París para la coronación del nuevo emperador. En la práctica, solamente pudo ungirlo pues el nada modesto Bonaparte se impuso la Corona a sí mismo.

No tardarían mucho en salir a la luz las ambiciosas intenciones de Napoleón, quien buscando perjudicar a sus añejos enemigos británicos, solicita al Papa, partícipe del bloqueo naval en su contra. En 1806 el Papa se niega a tales exigencias, lo que conlleva a un ataque de represalia por parte de Napoleón, quien invade los Estados Pontificios y manda encarcelar al Papa de ya 67 años de edad, primero en Savona y luego en Fontainebleau.
En su cautiverio, situación ésta que le causó un gran sufrimiento y deterioró bastante su salud, el Papa prometió a la Virgen que si recuperaba su libertad y volvía a Roma, declararía ese día como solemne en honor de María Auxilio de los cristianos. Bien pronto la suerte de Napoleón cambió y Pío VII recuperó su libertad. Llegó a Roma el 24 de mayo de 1814 y cumplió su promesa. De este acontecimiento, viene la tradición de la Solemnidad de María Auxiliadora cada 24 de Mayo.

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