El Origen de la Devoción al Divino Niño Jesús

La devoción al Divino Niño comenzó en Bogotá, Colombia con el P. Juan Rizzo, sacerdote salesiano de la región de Arenzano, Italia, quien ya tenía una gran devoción por el Niño Jesús.

En 1914, los salesianos construyeron una gran iglesia en Barranquilla – Colombia, en un lugar caracterizado por su pobreza. El Superior solicitó al Padre Rizzo que pidiera donaciones al pueblo para la construcción de la nueva iglesia, algo que se resistía a emprender debido a la inmensa pobreza de estas personas, tanto que cuando regresó a la rectoría, aún no había recogido un solo centavo!

Al día siguiente, el Superior le pidió que volviera a recoger las donaciones necesarias. Esta vez, Padre se arrodilló delante de la Santísima Madre para pedirle ayuda en esta tarea tan difícil. Al ver al Niño Jesús en los brazos de su Madre, el Padre Juan pensó de pronto que hasta ahora, había hecho sus peticiones a través de la intercesión de la Virgen María, pero no había presentado sus peticiones de oración, directamente al Niño Jesús.  El Padre Juan decidió que confiaría todos sus fuerzas en el Niño Jesús. Al día siguiente, lleno de angustia, fue a orar ante la imagen de María Auxiliadora. Entonces, con toda su alma, suplicó al Santo Niño le diera el coraje de suplicar por las obras de Dios. Sus oraciones fueron contestadas. Levantando los ojos, vio al Niño Jesús, sonriendo con los brazos extendidos como diciendo: “Llévame contigo”. “Quiero acompañarte”. Desde entonces, se convirtió en un gran apóstol del Santo Niño. Habló de Él, trabajó para Él, y dedicó su vida y toda su energía en promover la devoción a la Infancia de Nuestro Señor.

En 1935, el padre Rizzo fue trasladado a un sector pobre en el sur de Bogotá, llamado Barrio 20 de Julio, o el veinte de julio. Convencido de que era del agrado de Nuestro Señor  el que se honrara su infancia, el Padre quiso iniciar su devoción en su nueva parroquia.

En una tienda en Bogotá llamada Vaticano, propiedad de un artista italiano, el Padre Rizzo encontró una bella estatua antigua del Niño Jesús. Sonriendo, con sus pequeñas manos extendidas, la imagen estaba respaldada en una cruz. En su manera fácil y jocosa, el padre Rizzo dijo: ¡Qué! ¿Tan pequeño y ya quiere crucificarlo? Quítele esa cruz y la tomaré. El Padre también le pidió al artista que colocara las palabras Yo Reinare en la base de la estatua.

El artista hizo el cambio solicitado y el padre Rizzo, llevó la estatua mentado barrio, donde predicó al pueblo los favores que el Niño Jesús hacía, a aquellos que tuviesen fe y que ayudasen a los pobres.

Aquí también el Padre mandó construir una pequeña capilla en honor del Divino Niño. Pronto, milagros y prodigios comenzaron a ser reportados.

El 25 de diciembre de 1937, la piedra angular para la nueva iglesia en Bogotá fue bendecida . El padre Rizzo se había esperanzado en una iglesia más grande, pero sus Superiores no querían nada demasiado extravagante. El Padre a menudo lamentaba que los planes para la nueva estructura hubiesen sido demasiado pequeños. Debido a su voto de obediencia, tuvo que resignarse a los planes para un edificio más pequeño…

Como había predicho, el gran número de personas que asistía a las misas dominicales, demostró bien rápido, que la nueva iglesia, era demasiado pequeña. Más de cien mil personas visitaban la iglesia todos los domingos.

En 1989 se planificó la construcción de una nueva iglesia, mucho más grande que la construida antes, misma que se terminó de construir en 1992, gracias a la generosidad de los muchos fieles, que frecuentemente visitan la iglesia.

Esta nueva iglesia es un santuario, un lugar donde muchos, muchos milagros han ocurrido debido a la gran fe del pueblo, lo que a su vez conduce a que se produzcan aún más milagros.

El padre Juan Rizzo murió en 1957, pero fue su devoción a la Niño Jesús la que infundió el ímpetu en aquellas peticiones que produjeron los milagros. Toda su vida se dedicó a propagar la devoción al Niño Jesús.

Todas las mañanas, el Padre donaba chocolate y pan a los pobres de la región. Gracias a la generosidad de la gente, cientos de niños pobres continúan visitando el santuario todas las mañanas, para recibir chocolate caliente y pan. En todo este tiempo, aún hoy, no ha habido ninguna necesidad de comprar el chocolate o el pan que se distribuyen, ya que todo se obtiene a través de las abundantes donaciones  de los fieles.

La estatua que se puede ver hoy en Bogotá, es la misma que el mismo Padre compró en Bogotá al artesano que se cuenta en esta historia. Esta bella estatua de Jesús como Niño, vestida con una túnica rosa, con los brazos abiertos para recibirnos, y Su sonrisa inocente y amorosa, es probablemente una de las más queridas representaciones de la Infancia de Nuestro Señor; Invoca en nosotros el deseo de abrazarlo y confiar todos nuestros cuidados en sus amorosos brazos.

Oración

Bendíceme, Niño Jesús y ruega por mí sin cesar.
Aleja de mi hoy y siempre el pecado.
Si tropiezo, tiende tu mano hacia mí.
Si cien veces caigo, cien veces levántame.
Si yo te olvido, tú no te olvides de mí.
Si me dejas Niño, ¿Qué será de mí?
En los peligros del mundo asísteme.
Quiero vivir y morir bajo tu manto.
Quiero que mi vida te haga sonreír.
Mírame con compasión, no me dejes Jesús mío.
Y, al fin, sal a recibirme y llévame junto a ti.
Tu bendición me acompañe hoy y siempre.
Amén.
Aleluya. (Gloria al Padre).

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