Hace que las cosas que desagradan a Dios parezcan buenas e inofensivas.

“El mayor logro del diablo es hacernos pensar que no existe “. Estas no son las palabras de un teólogo, ni siquiera las de un santo: fueron escritas por el poeta francés Charles Baudelaire. La presencia silenciosa pero activa de Satanás, es como un cáncer no detectado que, de una manera tortuosa y no percibida, corrompe un cuerpo y se instala en el mayor número posible de sus órganos a través de una metástasis letal.

Fr. Paolo Morocutti lo sabe muy bien. Es exorcista de la diócesis de Palestrina, una de las diócesis de Roma (seis de las diócesis sufragáneas de Roma, con obispos cardenales y un estatus histórico especial – nota del traductor). También es miembro de la AIE (Asociación Internacional de Exorcistas, abreviada de su nombre en italiano), y profesor de varios cursos para exorcistas.

A muchas personas les gustaría conocer a un exorcista para aprender más sobre el diablo. He aquí algo de lo que aprendimos cuando nos sentamos con a conversar con el Padre Morocutti.

Padre, algunos teólogos opinan que los exorcismos bíblicos -incluidos los realizados por Jesús- eran simplemente curaciones de enfermedades que, en ese momento, eran consideradas influencias espirituales. ¿Qué piensa de este tema?

En realidad, esta cuestión se resolvió hace mucho tiempo. Sobre todo, es una cuestión de honestidad intelectual. La cuidadosa exégesis bíblica y la teología seria, reconocen claramente la diferencia en los Evangelios entre la manera en que Cristo trata a las personas enfermas y la forma en que trata a las personas poseídas. Él utiliza dos enfoques totalmente diferentes.

El Catecismo de la Iglesia Católica contiene una clara enseñanza sobre este tema, y ningún buen católico puede dejarlo de lado. Por último, me gustaría referirme a las enseñanzas de los santos que, con su vida en unión con Cristo, vivida dentro de la Iglesia, no han hecho otra cosa que confirmar el Magisterio clara e inequívocamente.

Algunas personas eliminan el ministerio de los exorcistas, porque lo consideran una usurpación del trabajo de los psicólogos. ¿Cómo respondería a esto?

Enseño Psicología General en la Facultad de Medicina y Cirugía de la Universidad Católica del Sagrado Corazón, y entiendo claramente la diferencia entre ambas disciplinas.
Según la antropología cristiana, los seres humanos están siempre y en todas partes, comprendidos desde una perspectiva integral y unida. Las dos disciplinas no están, de hecho, en competencia; más bien, están estrechamente conectadas.
Una persona espiritualmente perturbada, casi siempre necesita un apoyo humano cualificado para interpretar la situación, y seguir adelante pacíficamente.
Cuando el espíritu es afectado, la carne también se ve afectada, y viceversa. El problema surge cuando la psicología, especialmente la psicoterapia, construye sus convicciones sobre conceptos antropológicos improbables, o sobre aquellos que están lejos del humanismo cristiano; en ese caso, pueden surgir dicotomías peligrosas -o por lo menos inconvenientes-.

¿Cuáles son los criterios para discernir los casos psicológicos de los espirituales?

La sabiduría de la Iglesia, desarrollada durante miles de años a través de la formación por medio de libros litúrgicos -que entre otras cosas forma parte del Magisterio oficial para nosotros católicos- establece un procedimiento mediante el cual, un sacerdote exorcista, puede reconocer la obra y la presencia del maligno. Creo que es útil mencionar que, en la última versión del rito, el exorcista está invitado a hacer uso de la ciencia médica y psicológica para discernir mejor. Además, el rito indica como criterios para discernir: hablar lenguas desconocidas, conocer o revelar cosas que están ocultas, y demostrar fuerza desproporcionada a la edad y estado natural del sujeto. Estos no son criterios absolutos; son signos que, si se identifican dentro de un cuadro general con atención a los detalles, pueden ayudar mucho a un exorcista a discernir.
Es necesario dedicar mucho tiempo a escuchar a la persona y hacer un análisis atento del comportamiento y hábitos de vida del sujeto. Es importante centrarse más en su vida moral que en los signos, aunque este último siempre puede ser de gran ayuda.

¿Cuáles son los principales canales a través de los cuales puede llegar la obsesión demoníaca o la posesión?

El canal principal es definitivamente el pecado -en particular, un estado de grave de pecado, vivido deliberadamente y sin arrepentimiento: esta condición generalmente expone al alma a la acción del maligno. Dicho esto, los principales canales de acción extraordinarios del maligno son: el esoterismo, la hechicería, el seguimiento más o menos consciente de prácticas filosóficas inspiradas en las religiones orientales o, en cualquier caso, incompatibles con una visión antropológica cristiana y, por último, la participación en un grupo abiertamente satánico. A menudo, estas realidades se esconden detrás de ideologías aparentemente inocuas; debemos ser cautelosos.

Satanás nos seduce con falsa belleza, haciendo que las cosas que son contrarias a Dios parezcan buenas e inofensivas. Sin embargo, en el centro del proceso de discernimiento, esta siempre la acción moral de una persona. Si una persona actúa con rectitud moral y permanece en estado de gracia, buscando la verdad, es improbable que sea objeto de una acción extraordinaria del maligno, quien en todo caso continuará actuando en su Manera ordinaria. Obviamente, la vida de ciertos santos es una excepción; En algunos casos, debido al permiso especial de Dios, incluso experimentan el combate con el diablo de una manera sangrienta.
¿Qué cosas positivas ha aprendido al ejercer este ministerio y qué puede dejarnos como lección y consejo para nuestros lectores?

Que el amor de Jesucristo por nuestras almas es algo serio, y que el alma debe ser protegida en un estado de gracia, como el regalo más hermoso y sublime que Dios nos ha dado. Hoy en día, el sentido del pecado se desvanece cada vez más, debido a una comprensión profundamente equivocada de la misericordia. En este ministerio, he llegado a comprender claramente que la Eucaristía celebrada y adorada, la recepción regular del sacramento de la Confesión y el amor filial por María Santísima, son el medio más fiable para caminar siempre en gracia y verdad y para disfrutar siempre de la Dulce presencia de Jesús en nuestras almas.

 

Fuentes

https://aleteia.org/2017/07/12/how-satan-seduces-the-soul-and-how-to-stay-protected/
Traducido por Proyecto Emaús