En los años 70, en el interior de una remota cueva en el desierto de Egipto, se descubrió un antiguo texto, el que durante muchos años, fue vendido, robado, vuelto a vender, dejado y olvidado en una caja de seguridad donde se deterioró grandemente, hasta que por fin, un día, llegó a manos de profesionales quienes lo restauraron y descifraron.

El texto, decía contener el Evangelio de Judas (el traidor), aquel documento herético mencionado por San Ireneo pero que jamás podía haber sido encontrado.

Los medios, echando mano del sensacionalismo, rápidamente se incendiaron para atraer a los lectores, a este potencial desafío a la creencia católica convencional.

Algunos llegaron a incluirlo junto a los Rollos del Mar Muerto y dieron a luz obras tan fantasiosas como el “Código Da Vinci” a fin de perpetuar el mito revolucionario, de que el verdadero cristianismo había sido suprimido por los poderes arraigados de la Iglesia convencional.

Cuando uno se toma el tiempo para estudiar estos evangelios apócrifos a la luz de su mensaje, contexto histórico y significado real, surge una conclusión diferente. El Evangelio de Judas, de hecho, es un intento de cristianización de una antigua aberrante cepa del gnosticismo.

¿Qué es el gnosticismo?

Gnosis significa conocimiento. El gnosticismo es una corriente de pensamiento que pretende tener el verdadero conocimiento de todo. Se originó de la asimilación de mitologías asirias y persas por la filosofía griega, que a su vez se amalgamó en una rama del judaísmo.

Su doctrina es dualista: cree que inicialmente hubieron dos principios igualmente poderosos – uno bueno y otro malo – que crearon el universo. El gnosticismo enseña que toda materia es maligna y fue creada por un demiurgo divino, el único espíritu bueno. El demiurgo infundía espíritus inferiores en la materia y éstos se convertían en hombres.

Dios, entonces, supuestamente había dotado de espíritus inmortales a ciertos hombres; sólo aquellos hombres que poseían la chispa divina y despertaban al conocimiento de ella, podían esperar gozar de una vida paradisíaca después de la muerte. Así, los gnósticos creían que la salvación provenía del conocimiento de la chispa divina.
Para apoyar sus creencias los gnósticos desarrollaron una cosmología compleja, que refleja su idea de diferentes cielos, ángeles, eones, demonios, y la observación de las estrellas para el conocimiento del futuro.

La figura bíblica de Seth aparece como el verdadero heredero de la chispa divina y los gnósticos, creían que sólo los descendientes de Seth poseían algo de este alma inmortal. Así, a este grupo de gnósticos se les conoce como Sethianistas (practican el Sethianismo).

El evangelio de Judas

Las creencias gnósticas se desarrollan a la letra en El Evangelio de Judas. Aquí vemos a Jesucristo retratado como uno de los hijos despertados del “verdadero dios”, intentando iluminar a los Apóstoles, quienes erróneamente adoran al demiurgo, el dios de este mundo. En los fragmentos de este texto incompleto, Jesús elabora un relato perfectamente coincidente de las antiguas creencias gnósticas. Adán es mencionado como el hombre arquetípico y su hijo Seth es llamado la “verdadera semilla”.

Fragmento de la página 33 del evangelio apócrifo de Judas

En esta historia Judas es el protagonista. De los 12 apóstoles sólo Judas llega a comprender el mensaje gnóstico esotérico descrito por Jesús. Puesto que sólo Judas “entiende verdaderamente” a Cristo, es él en quien Cristo confía y, en última instancia, confía Su petición final.

Según este evangelio, es Cristo quien realmente pide a Judas que lo traicione, para que de esta manera, su espíritu pueda verse liberado de la prisión material de Su cuerpo: “del hombre que me viste”.

El texto termina con Judas llevando a cabo la traición, sabiendo que será maldecido por aquellos Futuras generaciones que no entenderían el “verdadero” mensaje de Cristo.

De esta manera el Evangelio de Judas es una deformación gnóstica de la narrativa católica tradicional. Judas traiciona a Cristo porque así se lo pide, y la muerte de Jesús, lejos de tener cualquier valor redentor, se considera una “cosa buena” porque libera al espíritu de Jesús del cuerpo material corruptible. La creación misma es maligna, y el Dios de la misma fe católica es retratado como un demonio usurpador retorcido.

En resumen

El Evangelio de Judas consta de 16 capítulos que documentan a Jesús enseñando sobre asuntos espirituales y cosmología. Judas es el único de los discípulos que entiende exactamente las palabras de su maestro. Este Evangelio contiene pocos elementos narrativos; esencialmente, el Evangelio registra cómo Judas fue enseñado por Jesús, el verdadero significado de su mensaje.

El Evangelio contiene ideas que contradicen a los que circulaban en la iglesia cristiana primitiva. El documento sostiene que Dios, es esencialmente una nube luminosa de luz que existe en un reino imperecedero.

Al principio de los tiempos, Dios creó un grupo de ángeles y dioses inferiores. Doce ángeles llegaron a ser gobernantes sobre el caos y el mundo inferior.

A los ángeles de la creación, se les encargó el crear un cuerpo físico para Adamas, que se hizo conocido como el primer hombre Adán. Poco a poco, la humanidad comenzó a olvidar sus orígenes divinos y algunos descendientes de Adamas (Caín y Abel) se vieron envueltos en el primer asesinato del mundo.

Muchos humanos llegaron a pensar que el universo físico imperfecto era la totalidad de la creación, perdiendo su conocimiento de Dios y el reino imperecedero.

Jesús fue entonces enviado como el Hijo del Dios verdadero, no de uno de los dioses menores. Su misión era mostrar que la salvación radica en la conexión con el Dios dentro del hombre. A través del abrazo del Dios interno, el hombre puede entonces volver al reino imperecedero.

Once de los discípulos que Jesús eligió para difundir su mensaje malinterpretaron los principios centrales de Su enseñanza. Estaban obsesionados con el mundo físico de los sentidos. Continuaron practicando el sacrificio religioso de animales, lo cual agradó a los dioses inferiores, pero no ayudó a fomentar una conexión con el Dios verdadero. Ellos erróneamente enseñaron que aquellos martirizados en el nombre de Cristo serían resucitados en sus cuerpos.
En contraste, Jesús es capaz de enseñar a Judas el verdadero significado de su vida, ministerio y muerte.

La humanidad puede dividirse en dos razas, o grupos. Aquellos que están conectados con el alma inmortal, como Judas, pueden llegar a conocer al Dios interior y entrar en el reino imperecedero cuando mueren. Aquellos que pertenecen a la misma generación de los otros once discípulos no pueden entrar en el reino de Dios y morirán espiritualmente y físicamente al final de sus vidas.