El don sobrenatural de lenguas es uno de los más incomprendidos en todo el cristianismo, y es frecuentemente maltratado por los pentecostales y por el movimiento carismático de la Iglesia Católica.

Según lo consignado por San Lucas en el libro de Hechos, el don de hablar en lenguas fue concedido a los Apóstoles por el Espíritu Santo en Pentecostés para el propósito de la evangelización dentro de la iglesia primitiva que acababa de emerger. Este don permitió a los Apóstoles hablar en la lengua del pueblo al que predicaban el Evangelio. Fueron capaces de comprender las lenguas reales e históricas que nunca habían estudiado anteriormente, y sirvió como una enorme herramienta para la difusión de la Fe en esos primeros y difíciles días de evangelización.

Pero cuando la mayoría de la gente piensa acerca del don de lenguas hoy en día, cree algo completamente diferente de lo que San Lucas describe. En la mente de un protestante pentecostal o de un católico carismático, el don de lenguas es más como un éxtasis hiperemocional que te desconecta de tus facultades intelectuales y te causa balbucear incoherentemente. Esto, no tiene nada que ver con el verdadero don de lenguas.

Todo su sostén espiritual está basado en lo emocional. Si se sienten bien con algo, entonces debe ser de Dios. Y si se sienten mal, debe ser del diablo. Es una teología infantil y sumamente inmadura. Y es peligrosa, pues el diablo tiene el poder de influir en sus emociones.

En muchos casos, las personas pecan precisamente porque se sienten bien emocionalmente, psíquicamente, lo que sea. Pero en última instancia el comportamiento es destructivo. Y viceversa, la gente odia hacer penitencia porque cuesta!  No se puede basar el discernimiento del espíritu en la emoción, porque nueve veces de cada diez, vas a estar equivocado.

Michael Hitchborn, Presidente del Instituto Lepanto, relató recientemente una inquietante experiencia que un amigo suyo tuvo durante una llamada “Misa de sanación”. No había nada de malo en la Misa misma. La liturgia estaba bien y no había nada notablemente fuera de lugar. Pero a medida que la misa continuaba, un grupo de personas en los bancos delanteros comenzó a murmurar entre sí. El hombre que estaba escuchando esto poseía una extensa experiencia en el estudio de lenguas antiguas, incluyendo griego, latín y arameo. Cuando terminó la misa, se acercó a uno de los feligreses que murmuraba y le preguntó qué estaba haciendo. El parroquiano dijo que el Espíritu Santo le había concedido el don de lenguas y que estaba hablando en el lenguaje de Dios. El amigo le preguntó si sabía lo que decía. El parroquiano dijo: “No, no me han dado el don de la interpretación, sólo el don de lenguas.” Inmediatamente, el amigo lo miró y dijo: “Sí, sé lo que decías. Estabas hablando arameo y tú estabas blasfemando contra Dios! “

¿Qué clase de espíritu están capturando estas personas? Debemos estar atentos a las influencias espirituales a las que nos abrimos.

Sinceramente, dudo que alguien en los tiempos modernos haya recibido el don de lenguas como lo describe San Lucas, porque no tiene sentido. La Fe ha sido establecida. Si quieres aprender otro idioma, todo lo que tienes que hacer es ir a una tienda y recoger una copia de Rosetta Stone. Ya no hay razón alguna para que el pueblo de Dios necesite hablar en lenguas.

Independientemente del hecho de que San Pablo exhorte a los cristianos a hablar en lenguas, no tenemos idea de si se estaba refiriendo a todos los cristianos a lo largo de la historia o simplemente a la comunidad cristiana primitiva que aún tenía la difícil tarea de establecer la Fe. Lo más probable, es lo segundo.

De cualquier manera, el psico-balbuceo hiperemocional que la gente llama “el don de lenguas” es completamente anti-bíblico y es contrario a la teología cristiana. Es por su intelecto que el hombre es capaz de conocer a Dios. – la emoción en la vida espiritual es acallar el intelecto. Y le impide conocer a Dios en el sentido más amplio posible como un ser racional.

Si quieres tener una relación verdadera y auténtica con el Espíritu Santo, entonces necesitas estudiarlo, contemplarlo y orarle en silencio. Porque es sólo en silencio que la voz de Dios puede ser verdaderamente escuchada.

Fuentes

Publicado originalmente en http://themariancatholic.blogspot.com/2016/09/gift-of-tongues-what-it-is-and-what-it.html
Su autor original es Christopher McCarthy
Traducido y adaptado por Proyecto Emaús