Un australiano de 55 años de edad llamado Laurence James Downey, era pasajero de un vuelo en el que junto a 113 personas, viajaban desde Dublin con destino a Londres. Sin levantar sospecha alguna, se levantó para ir al baño en donde se roció con gasolina, misma que había logrado ingresar al avión escondida en pequeños envases. Abruptamente salió del baño y amenazó a los pasajeros con lo que el afirmaba eran frascos conteniendo cianuro, logrando así ingresar a la cabina de los pilotos.

De inmediato ordenó a los pilotos cambiar el curso hacia Francia, en donde les pidió re-abastecer combustible para después volar rumbo a Teheran. Mientras el avión estuvo posado sobre suelo francés, hizo que uno de los pilotos arrojase por la ventana un total de 9 páginas, las que constituían sus “demandas”.

Ahora, con más de un centenar de personas abordo, cuales podrían ser las exigencias del pirata aéreo?. En realidad, las demandas se condensan en una sola: Que el papa Juan Pablo II, revelase el secreto de Fátima!

El pirata aéreo había incluso titulado su demanda como “El Tercer Secreto de Fátima”, el secreto más grande de todos los tiempos. Tenía la esperanza que las noticias sobre el secuestro, fueran amplificadas por la prensa debido a la vinculación con Fátima, ejerciendo así suficiente presión sobre el pontífice como para que publicase el secreto.

Antes de que el avión despegase rumbo a Teheran, fuerzas especiales ingresaron en el avión y liberaron a los rehenes. No hubieron víctimas que lamentar.

El pirata aéreo fue arrestado y posteriormente sentenciado a 5 años de prisión.