¿Quién se levantará hoy por Dios? ¿Quién se atreverá a enfrentar a los modernos perseguidores de la Iglesia? ¿Quién tendrá el coraje de levantarse sin más armas que el Rosario y el Sagrado Corazón para enfrentar a las columnas de la muerte de nuestro tiempo?”

Estas modernas “columnas de la muerte”, explicó el cardenal, son el “relativismo, la indiferencia y desprecio hacia Dios”.

El cardenal Sarah dijo que aquellos que abogan por la esterilización, el aborto y el control de la población, especialmente para África, son el equivalente moderno de aquellas Columnas Infernales. “Una vez más, hoy más que nunca, los ideólogos revolucionarios, quieren aniquilar el lugar natural del ser, de la generosidad gozosa y del amor. ¡Estoy hablando de la familia! “.

“Frente a la dictadura del relativismo, ante el pensamiento terrorista que -una vez más- quiere arrancar a Dios de los corazones de los niños, necesitamos volver a encontrar la frescura del espíritu, la gozosa y ardiente alegría de estos santos y de estos mártires”.

La guerra en Vendée (o Vandea), que duró desde marzo a diciembre de 1793, fue un levantamiento popular contra el gobierno republicano revolucionario anticristiano de Francia. Fue conducido por el autodenominado Real Ejército Católico y sus fuerzas estaban compuestas mayoritariamente de campesinos.

“Estos nuevos revolucionarios están preocupados por la generosidad de las familias numerosas. Se burlan de las familias cristianas, porque encarnan todo aquello que odian. Están dispuestos a lanzar nuevas Columnas Infernales en África para presionar a las familias e imponer la esterilización, el aborto y la anti-concepción. África, como la Vendée, se resistirá! Las familias cristianas de todas partes deben ser las puntas de lanza de una revuelta contra esta nueva dictadura del egoísmo! “

El Cardenal Sarah llamó a los franceses a vivir a la altura de la reputación de sus antepasados ​​de Vendée y a defender el cristianismo tradicional en medio de una nueva embestida.

“Hoy en el Este, Pakistán y África, nuestros hermanos cristianos mueren por su fe, aplastados por los pilares de la persecución del islamismo. Y vosotros, pueblo de Francia, vosotros, pueblo de Vendée, ¿cuándo os levantaréis con las pacíficas armas de la oración y de la caridad para defender vuestra fe? “Mis amigos, la sangre de los mártires fluye en sus venas, ¡Sed fieles a ella! Todos somos hijos espirituales de los mártires de Vendée “

La Vendée es la región del oeste de Francia donde se produjo un levantamiento durante el reinado del Terror en 1793 y 1794, cuando los líderes de la Revolución Francesa reclutaron hombres comunes para servir en el ejército revolucionario y exigieron a los sacerdotes católicos total sumisión a la Constitución Civil del Clero y repudiar su compromiso de obedecer al Papa.

Para los fieles campesinos de la Vendée, a quienes las “misiones” de San Luis María Grignion de Montfort 80 años atrás, habían dejado una profunda huella, estos requisitos eran inaceptables. Forzaron a muchos nobles de la provincia a ir a la guerra contra la nueva República, luchando valientemente “por Dios y el Rey” en una batalla desigual que culminaría en el genocidio de Vendée. El Comité de Seguridad Pública -el gobierno revolucionario de París dirigido por Robespierre- ordenó expresamente que todos los hombres, mujeres y niños de la provincia fueran asesinados, que sus casas y aldeas fueran destruidas y que la misma tierra de la provincia fuera quemada.

Después de la rebelión, decenas de miles de civiles fueron asesinados por las denominadas “Columnas Infernales”, una “táctica” del general republicano Louis Marie Turreau, que consistía en masacrar indiscriminadamente a mujeres, niños y ancianos. Muchos de los que murieron han sido beatificados por la Iglesia.