sn2San Nicolás de los Arroyos se encuentra en la provincia de Buenos Aires, República Argentina, a 230 Km. de la Capital Federal, a orillas del Río Paraná. La ciudad lleva el nombre de un Santo nacido hacia el año 270, a quien se ha levantado mayor cantidad de iglesias en el mundo, después de la Santísima Virgen. San Nicolás defendió valientemente en el Concilio de Nicea, el misterio de la maternidad divina de María.

Es aquí cuando un 25 de septiembre de 1983, la Santísima Virgen María se aparece a la vidente Gladys Quiroga Motta, una mujer sencilla y humilde, esposa de un operario metalúrgico, mientras rezaba el Santo Rosario en su habitación. Cuenta además, que un día antes de la aparición, un destello habría emanado de su Rosario.
Según la describe Gladys, la Virgen María estaba vestida de azul, llevaba al Niño Jesús cargado en sus brazos y en una de sus manos, llevaba un Rosario. La aparición sólo duró unos instantes.

Las apariciones se repiten el 28 de septiembre y el 5 de octubre de 1983. En ellas, María tiende su Rosario a Gladys. La Virgen aún no había hablado.
Dos días después, el día de la Fiesta del Rosario (7 de octubre), Gladys sintió en su interior, aquella sensación que había aprendido a reconocer. Cerró los ojos y de pronto surgió una gran luz, y dentro de ella, la Santísima Madre de Dios, llevando en sus manos un gran Rosario. Gladys le preguntó qué esperaba de nosotros. María entonces se desvaneció y en su lugar apareció la imagen de un templo.

No es sino hasta el 13 de octubre, día en que se conmemora la última aparición de la Virgen en Fátima, que la Santísima Virgen María habló por primera vez:

“Has cumplido. No tengas miedo. Ven a verme. De mi mano caminarás y muchos caminos recorrerás”.

El 25 de octubre Gladys va por segunda vez, desde que comenzaron las apariciones, a la ciudad de Rosario, sede del arzobispado, ciudad consagrada a Nuestra Señora del Rosario. Ese día, exactamente a un mes de la primera aparición, la Virgen se le aparece y le tiende un rosario blanco:

“Recibe este rosario de mis manos y guárdalo por los siglos de los siglos. Contenta estoy porque eres obediente. Y alégrate porque Dios está contigo”.

En noviembre, la Virgen le da varios mensajes, donde recuerda su cercanía, su protección y ayuda:

“Cuando lo necesitéis, acudid a mí, yo te responderé. Feliz estoy contigo, digna eres de mi confianza. Gloria al Señor.

De mi presencia tenéis sed, de mis manos comerán. Tened paciencia, todo a su debido tiempo llegará.

Tu espíritu, del Espíritu Santo alimentado está.”

Gladys siente entonces un gran aroma a rosas, una de las frecuentes manifestaciones marianas. La Virgen le dice:

“Aquél que huele el perfume de mis rosas, conmigo camina. Gloria al Señor”.

[…]

El día domingo 22 de Mayo, el obispo de San Nicolás Monseñor Héctor Cardelli, confirmó durante su homilía el carácter sobrenatural de los acontecimientos marianos acaecidos en aquellos lares, en donde es popularmente conocida como “Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás”:

En virtud de todo lo afirmado, y como obispo diocesano facultado para este tipo de pronunciamiento; motivado por un sentido de conciencia justa, decreto con certidumbre moral, buena intención y esperanza; cumpliendo los requisitos del discernimiento sugeridos por la santa sede; buscando la mayor gloria de Dios y el bien de nuestra Iglesia; invocando el nombre de Dios Altísimo, Padre, Hijo y Espíritu Santo, el nombre de María del Rosario de San Nicolás, el de su esposo San José, reconozco el carácter sobrenatural de los felices acontecimientos con los que Dios a través de su hija predilecta, Jesús por medio de su Santísima Madre, el Espíritu Santo por medio de su dilecta esposa, ha querido manifestarse amorosamente en nuestra diócesis.

Finalmente y como la Santa Madre lo ha pedido, imploro al Cielo en nombre de toda la diócesis, que sea Ella, por siempre la Reina y Señora de San Nicolás de los Arroyos.

 

Breve oración de consagración a la Virgen del Rosario de San Nicolás

¡Oh Madre quiero consagrarme a ti!
Virgen María, hoy consagro mi vida a ti;
siento necesidad constante de tu presencia en mi vida.
para que me protejas, me guíes y me consueles.
Sé que en ti mi alma encontrará reposo
y la angustia en mí no entrará,
mi derrota se convertirá en victoria,
mi fatiga en Ti fortaleza es.
Amén”.

anagrama

Oraciones a Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás

Texto adaptado del original: sitio Santísima Virgen