LifeSiteNews.com .– El reconocido historiador católico italiano, Roberto de Mattei, ha declarado que la negativa del Papa Francisco a responder las preguntas de los cuatro Cardenales acerca de si Amoris Laetitia se ajusta a la enseñanza católica, es en sí misma “una respuesta”, cuyas implicaciones indican que la Iglesia Católica, se halla en una “guerra civil religiosa”.

“Esta situación es tan grave, que intentar mantener una posición neutral, ya no es posible. Hoy estamos en una guerra, una guerra civil religiosa. Es importante comprender que hoy, existen posiciones muy marcadas entre la fidelidad a la Iglesia y al perenne Magisterio, y la infidelidad, que involucra errores, herejía y apostasía”.

De Mattei, quien es profesor en la Universidad Europea de Roma y presidente de la Fundación Lepanto, afirmó que hay “una tremenda confusión dentro de la Iglesia” causada por la ambigua doctrina moral del Papa, especialmente, en su exhortación de abril, Amoris Laetitia, Dijo que esta, ha causado “división” y “fragmentación” entre los obispos, los sacerdotes e incluso, fieles.

La exhortación apostólica Amoris Laetitia, ha sido fuertemente criticada debido a que pretende socavar la indisolubilidad del matrimonio, abriendo una puerta para que las parejas en relaciones adúlteras, a las que el mencionado documento se refiere como en “situación irregular”, reciban la Sagrada Comunión, y por hacer de la conciencia, el árbitro final de la moralidad.

Como algunos de sus detractores y críticos temían, la exhortación ya está siendo utilizada por algunos obispos liberales para dar la bienvenida a “familias” abiertamente homosexuales en sus parroquias y por permitir que parejas adúlteras, reciban la Santa Comunión en ciertos casos.

Cuando en el mes de Septiembre los cuatro Cardenales preguntaron de manera privada al papa -según un procedimiento estándar dentro de la Iglesia conocido como “Dubia”- si Amoris Laetitia se ajustaba a las enseñanzas católicas sobre el matrimonio, los sacramentos y la conciencia, el Papa se negó a responder.

Los Cuatro Cardenales, hicieron cinco preguntas bastante especificas:

1) Pueden los adúlteros recibir la Sagrada Comunión?
2) Existen normas morales absolutas que deban ser observadas sin excepción?
3) Es el adulterio habitual una “situación objetiva de grave pecado habitual”?
4) Puede un acto intrínsecamente malo, convertirse en un acto “subjetivo” bueno basándose en las circunstancias o intenciones?
5) Basado en su “conciencia”, puede uno actuar en contra de las “normas morales absolutas” que prohíben actos intrínsecamente malos?

Los cardenales optaron por hacer de conocimiento público estas preguntas el mes pasado, sólo después de la negativa de Francisco a darles respuesta. De forma inmediata, los Cuatro Cardenales se convirtieron en el blanco de duras críticas, mismas que llegaron de todo nivel, incluso de parte de los dos recientemente nombrados Cardenales por el papa Francisco. En ellas se les tilda de “molestos” y se les acusa hasta de haber abofeteado al papa, creando división, apostasía y escándalo.

Pero para de Mattei, no fueron los cuatro cardenales los que crearon el problema, sino el Papa:

“La causa de esta confusión, el autor de esta confusión, no son los cuatro cardenales, por supuesto que no. Creo que el principal autor de la confusión es el Papa Francisco, porque es desde su pontificado que las cosas van tan rápido, tan rápido… A veces parece que le gusta crear esta confusión”.

De Mattei dijo que los cuatro cardenales, al someter sus cinco preguntas al Papa, actuaron, desde un punto de vista canónico, de una manera “perfecta .

“Considero un hecho muy grave, que el Papa, siendo cabeza suprema de la congregación, no haya querido dar respuesta. Esto es de por sí una respuesta…”

De Mattei consideró como “muy oportuna” la iniciativa de los cardenales, a la que uno de ellos (el Cardenal Burke) llamó “acto formal de corrección” de los errores encontrados en la exhortación del Papa.

“La importancia de esta iniciativa no es sólo advertir al Papa sobre los errores encontrados en Amoris Laetitia, sino también advertir a los fieles, informarles, porque entre los fieles, hay mucha confusión pero también hay mucha ignorancia. Creo que tenemos el deber de “despertar” a los fieles y hacerlos conscientes de la gravedad de esta situación “, dijo.

“Hoy por desgracia, estamos en una guerra, una guerra civil religiosa. No me gusta esta situación, pero estamos comprometidos contra nuestra voluntad. No hemos creado la situación, pero se nos obliga a todos, a tomar una posición clara. Tenemos que agradecer a los cuatro cardenales por su coraje y ayudarlos, empujarlos a continuar su acción y su testimonio “, agregó.