¿Cuál entre las imágenes marianas es la que más se parece a Nuestra Señora?

En una reciente entrada publicada en la sección de Preguntas y Respuestas del sitio Tradition in Action, la doctora Marian T. Horvat recibió la pregunta  ¿qué imagen es la que más se parece a Nuestra Señora? de uno de sus lectores, misma que hemos traducido a continuación:

La pregunta del lector

Leía el libro de Nuestra Señora de Fátima por Thomas Walsh. Llegué a este parágrafo donde a la hermana Lucía se le preguntó:

-La estatua que se haya en Cova da Iria se ve como la Dama que vio allí?

-Lucía entonces contestó:

“No, no mucho. Me decepcioné cuando la vi. Por una razón, se veía muy alegre, demasiado feliz. Cuando vi a nuestra Señora, Ella se veía triste, o más bien más compasiva. Pero sería imposible describir a la Virgen, y sería imposible hacer una estatua tan bella como Ella es”.

Ella salió de la habitación un momento y volvió con una pequeña estampa de la Virgen impresa en algún tipo de material plástico transparente, sin adornos, la más simple que haya visto, y me la entregó. “Esta es la imagen que más se acerca a lo que ví“, dijo.

La respuesta de la Doctora Hovart

Me complace decir que se exactamente cuál es la imagen que está buscando.

Hace muchos años, también leí sobre esta imagen en el libro “La verdadera historia de Fátima” por el P. Juan de Marchi, IMC, que es la de Nuestra Señora de Sameiro. He adquirido un cuadro con la imagen de esta estatua y la tengo en mi estudio para recordarme lo serio de la expresión de la Virgen en Fátima que tanto Lucía y Jacinta han remarcado.

La imagen de Nuestra Señora de Sameiro, es según la hermana Lucía, la que más se asemeja a Nuestra Señora, según reveló ella misma.

En “La verdadera historia de Fátima”, Marchi escribe sobre la permanencia en el hospital de Lisboa de la pequeña Jacinta. Ella había sido puesto bajo el cuidado de uno de los principales especialistas en enfermedades infantiles y fue diagnosticada con pleuresía purulenta en el pulmón izquierdo y osteítis fistulosa en las costillas del mismo lado. Exactamente las costillas séptima y octava.

Durante una dolorosa operación llevada a cabo sólo con una inyección de anestesia local (Jacinta estaba demasiado débil para soportar el gas) se le retiraron estas dos costillas. La herida abierta en el pecho era del tamaño de un puño y tenía que ser limpiada a menudo, el proceso era muy doloroso.

A pesar de haber sufrido tanto, nunca se quejó, aceptando el sufrimiento con felicidad, se dio cuenta de que ayudaría a muchas almas a escapar del terrible fuego del Infierno. “Ahora, puedes convertir a muchos pecadores,” dijo cuando habló con Nuestro Señor, “pues yo he sufrido mucho, mi Jesús.”

Nuestra Señora continuó visitándola con frecuencia. Cuatro días antes de su muerte, dijo, “No me quejaré más. La Virgen ha aparecido de nuevo y dijo que venía por mí pronto. Se llevó todo mi dolor “.

El Médico Eurico Lisboa testificó lo siguiente:

“Su dolor desapareció por completo. Se sentía con ánimo de jugar y se entretenía mirando algunas imágenes religiosas, entre los que estaba una de la Virgen de Sameiro. Ella dijo que era la que más se parecía a la dama que había visto. Me fue dada más tarde como recuerdo de Jacinta”.

(P. 72)

Procesión de Nuestra Señora de Sameiro en Braga, Portugal.

El santuario de Nuestra Señora de Sameiro (o Santuario de Sameiro) es un santuario mariano situado en una colina cerca de Braga, Portugal, construido en el siglo XVIII. El santuario es el mayor santuario devocional mariano en Portugal, sólo superado por el santuario de Fátima. La magnífica estatua de la Virgen Inmaculada fue esculpida en Roma y bendecida por el Papa Pio IX.

Breve Historia

El 14 de junio de 1637, el entonces Arzobispo de Braga, juró solemnemente defender la Inmaculada Concepción de la Virgen Nuestra Señora, más de doscientos años antes de que la Iglesia definiera su dogma. En la misma fecha de 1863, fue bendecida y colocada la primera piedra de un monumento en honor de María Inmaculada, en lo alto del monte Sameiro, sobre la ciudad. El monumento era un amplio cuadrado con una columna coronada por una hermosa estatua de mármol de la patrona.

Sólo hasta agosto de 1880, casi 170 años más tarde fue bendecida una capilla, junto al monumento, que recibiría la imagen que aún hoy se venera, esculpida en Roma y bendecida por el Papa Pío IX.

El actual templo, que alberga la misma imagen, fue iniciado diez años después y elevado por Pablo VI a la categoría de Basílica.

Desde finales del siglo XIX al primer cuarto del siglo XX, el Sameiro aparece como “centro de convergencia de orientación y de apoyo de todas las fuerzas católicas de la Nación contra el indiferentismo, el liberalismo y la persecución religiosa reinante”. Centro de grandes peregrinaciones, sólo en 1955 entraron en el Sameiro más de un millón de personas.

La fiesta de la Señora del Sameiro fue fijada el 12 de junio, día en que San Pío X coronó oficialmente la imagen de Nuestra Señora de la Concepción.

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