Como somos engañados por el demonio

Muchos de nosotros, estamos plenamente conscientes del malévolo engaño que se está llevando a cabo hoy en día en el mundo entero. San Pablo nos advirtió de ello en II Tesalonicences 2.
En este artículo, se describe exactamente como Satán intenta engañarnos y sacar ventaja de nosotros para sus propósitos.

Debilidad y Fortaleza

Siempre al asedio, estudia nuestras debilidades y fortalezas. Junto a sus legiones, nos ha estado observando desde la cuna y conoce todas nuestras imperfecciones. Como un buen estratega, Satán buscará algún punto débil en nuestro carácter, ya sea lujuria, avaricia, gula, envidia, odio, orgullo o pereza (los siete pecados capitales), y luego atacará, ya sea con una persona muy agradable (que nos va a llevar por mal camino) o alguna oportunidad mundana para tratar de hacernos caer. Por lo general, no va a intentar hacer alguna de sus maniobras mientras nos encontremos en nuestro momento más fuerte, sino más bien, esperará pacientemente durante un tiempo, a que nos encontremos en algún momento débil en nuestras vidas, como una muerte en la familia, divorcio, problemas de dinero, etc., allí entonces, cebará su trampa.

Entretejerá una “falsa realidad” para que hagamos y digamos cosas que ordinariamente no haríamos o diríamos. Esta persona enviada por Satán, aparecerá usualmente de la nada, y se presentará como una persona de apariencia y personalidad muy agradables. Nosotros, las víctimas, nos sentiremos muy bien mientras estemos cerca de esta persona. Sin embargo, nos tentará a hacer cosas que nosotros sabemos no son correctas. Nos sentiremos mal cuando no estemos cerca de esta persona, de tal forma que sentiremos necesidad de tener su compañía.
La oportunidad de tener lo que siempre hemos querido de esta vida, ya sea hacernos ricos rápidamente, sexo, etc., nos será presentada como la “carnada”. Sólo los Cristianos firmes en su fe, serán capaces de sobrellevar este tipo de asalto.

El versículo de la Biblia, “Satanás se disfraza de ángel de luz”, de 2 Corintios 11:14 no se puede enfatizar lo suficiente. Mucha gente dice que quiere “ver para creer”, pero recuerde que los ángeles y los demonios, pueden adoptar otras formas. Tenemos la palabra de diversos santos al respecto.

¿Pero, que hay de nuestras fortalezas? Sí, de la misma manera que un maestro de artes marciales usará tus propias fuerzas y cuerpo en tu caontra, el demonio trabajará exactamente de la misma manera en cuanto a tus fortalezas morales. Digamos que sientes un gran deseo por ayudar a los necesitados y así lo haces. El demonio estará pendiente y te hará creer que eres una persona generosa, muy buena, a la que le gusta ayudar a los demás… y que mereces crédito por ser tan noble. Pronto desaparecerá la noción de la gracia de Dios, la que nos permite actuar con verdadera caridad. En su lugar, será sustituida por el orgullo mortal. El orgullo es una táctica muy común de tentación empleada por el diablo, pero no la única.

Las palabras significan cosas

Otra forma en la que el diablo nos engaña, es mediante el juego de palabras. Así, no llamamos al aborto “matar a un bebé”; lo llamamos “interrupción del embarazo” o “elección”. Tampoco condenamos la sodomía como un mal bíblico, sino que la llamamos “ser gay”. Mucho menos no llamamos suicidio o asesinato al hecho de matar enfermos terminales asistidos; en lugar de eso, lo llamamos “derecho a morir dignamente.” Y la lista continúa. Después de que todos estos nuevos y bonitos nombres han sido aplicados como una suerte de eufemismo para disimular las cosas malas, entonces el diablo nos bombardea. Emplea personas de aspecto muy agradable en la televisión, que nos dicen que todo es maravilloso y que todo está bien…pero que si no estás de acuerdo con ellos en esto o aquello, entonces eres una especie de fanático medieval no iluminado, un cavernario que se resiste a evolucionar y que se halla terriblemente “en el lado equivocado de la historia”. Pare ello emplean más comúnmente los llamados “programas de noticias” , pues mediante ellos, nos están programando con el amor de la laicidad humana sobre el amor de Cristo.

Pensamientos impuros

Nunca debemos olvidar que Satanás puede implantar pensamientos en el cerebro, valiéndose para ello de la sugestión. Estos pensamientos salidos de la nada que incitan matar a alguien, a comer como si no hubiera mañana, a emborracharse, a fornicar, hacer trampa en un examen difícil, decir algo malo acerca de alguien, etc., pueden salir de nosotros mismos , por supuesto, pero también pueden provenir de los demonios que se asignan a nosotros. Por lo general, un demonio se enganchará a una o más de nuestras debilidades morales y buscará intensificarlas. Por ejemplo, en lugar de enojarnos, vamos a montar en cólera. O en lugar de simplemente admirar a una persona bastante agradable y proseguir con nuestro día, vamos a empezar a tener pensamientos lujuriosos. Cuando se producen estos malos pensamientos, y nos vemos tentados a ceder frente a ellos, siempre debemos decir un “Ave María” o la oración a San Miguel Arcángel. Repetirlas si es necesario!

Adicciones

A muchas personas les sucede, que cuando se exponen una sola vez a la pornografía o las drogas, se convierten en adictos a ellas. Se exponen continuamente a sí mismos cada vez más a estas cosas, prometiéndose “esta es la última vez”, lo que muy raramente es cierto. Pero el mayor bien, es que la Biblia nos dice en Romanos 5:20 que “donde abunda el pecado, sobreabunda la gracia.” Todo lo que tenemos que hacer es sacar provecho de esa promesa en el confesionario y en la Santa Comunión.

El demonio divide

El diablo también nos puede dividir. ¿Cuántos matrimonios se han divorciado después de haber tomado un juramento ante Dios de “amor, honor y obediencia hasta que la muerte los separe?” Muchos! Esto se debe a que el diablo se mete en el matrimonio, divide y conquista sugiriendo que “la hierba es más verde al otro lado de la valla”… Las personas casadas tienen que estar enraizadas en los sacramentos y en las Escrituras para resistir este asalto. (El abuso conyugal es un caso aparte y el divorcio puede ser la única solución en este caso).

El desánimo y desviaciones

Satanás también puede desviar nuestra atención de lo que es realmente es importante. Él nos susurrará que lo más importante en la vida es tener más dinero, el trabajo, una casa más grande, menos hijos, más vacaciones, un coche más grande o lujoso, etc., para que olvidemos que nuestra salvación es lo más importante en nuestras vidas. Como un mago en el escenario que engaña a los espectadores para que crean que la ilusión que él presenta es real (para distraernos de lo que realmente está pasando), Satanás puede hacernos caer, consiguiendo que nos concentremos en lo terrenal. Nos hará preferir las cosas materiales y temporales sin importancia, en lugar de en las realidades eternas del Reino de Dios.

El Maligno también nos puede oprimir al provocar fracasos en el trabajo, en casa, con los amigos, etc. A veces, no importa lo duro que trabajamos, pueden darse situaciones que pueden desinflar completamente nuestro ego, nuestra cuenta bancaria, y nuestra salud mental. Sólo recordemos que Jesús pasó por lo mismo cuando estuvo en la tierra. Curó a los enfermos, resucitó a los muertos, y de hecho la gente se sentía muy bien. Pero entonces fue ejecutado por su propio pueblo. Utilice siempre a Cristo que perdona como referencia, y no al hombre en el trabajo o a su vecino. El perdón y la humildad, son dos poderosas armas que nos ayudarán a derrotar al enemigo. Acudamos a nuestra Madre, la Santísima Virgen María y a nuestro Ángel de la Guarda cuando nos sintamos tentados.

Magnetos satánicos

Nunca, nunca habremos de perder el tiempo con la ouija o lo oculto, son puertas por las que los demonios pueden entrar y controlar nuestras vidas. Y recuerde: Satanás no puede leer nuestra mente, pero desde luego puede oír lo que decimos en voz alta, por lo que no desee vocalmente cualquier cosa estúpida, como sexo sin límites, o que alguien muera. Puede ser que el demonio te “conceda el deseo”, y con ello, la caída eterna. Además, nunca debemos decir cosas como: “Yo nunca engaño a mi esposa”, a menos que agreguemos a la frase, como muestra de la humildad, “con la ayuda de Dios”. Si usted la omite, le dará carta abierta al diablo y le desafiará, él va a actuar en consecuencia. Satanás siempre está listo para actuar, nunca hay que olvidar que Satanás anda como león rugiente buscando a quien devorar, mientras que Cristo, el León de Judá, va por ahí, dando de comer a la gente su cuerpo, sangre, alma y divinidad en la Eucaristía para superar el apetito voraz de Satanás por nosotros!
Tampoco se queje en voz alta, ni mucho menos se queje por nimiedades. No diga, “este hijo mio me va a matar un día”…el demonio sabrá de inmediato cual es su punto débil, por donde y con quien atacarle mejor. Quédese callado y ofrezca toda mortificación a Dios para el perdón de sus pecados.

¿Por qué yo Señor?

Mucha gente se pregunta por qué están siendo atacados por Satanás, siendo que son tan buenos cristianos, y aquel “fulano” del otro lado de la calle, nunca parece ser molestado por estas cosas. Es muy sencillo. Satanás sabe que el “fulano”, a menos que se arrepienta más tarde, ya está sometido a sus demonios.¿Por qué entonces perdería un segundo de su tiempo con él? El diablo sabe que su tiempo es corto, por lo que tiene que ir tras las personas que se le están escapando de las manos, es decir, los buenos cristianos que siguen las enseñanzas de Cristo a la medida de sus posibilidades.

Por eso nos sugiere que la Eucaristía es sólo simbólica. Nos susurra que nuestros pecados no son tan malos, y después de todo, por qué tenemos que ir a decir nuestros pecados a un sacerdote en el confesionario? Sobre todo, Dios es amor y el perdón, y la confesión es sólo una molestia… Si el diablo nos puede llevar lejos de los sacramentos, ha ganado un punto de apoyo gigante en nosotros, porque los sacramentos dispensan la gracia santificante, que es la participación en la vida divina. Como un chaleco antibalas, la gracia santificante nos protege de sus asaltos. Él también nos sugiere que la lectura de la Biblia es una pérdida de tiempo. Así que muchas personas han caído en esta trampa, ya sea porque no saben o no les importa, a la vez que proclaman orgullosamente que están a favor del aborto y del llamado “matrimonio homosexual”. “Mi pueblo perece por falta de conocimiento “, dice Oseas 4: 6.

 

Fuentes:

Traducción del artículo original:
http://www.catholicstand.com/devil-deceives-us/
Autor original: Ray Sullivan
Traducción: Proyecto Emaús

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