LifeSiteNews. El cardenal Robert Sarah ha recalcado en Francia, que el aborto es la “mayor tragedia de nuestro tiempo”, y la causa pro-vida es “parte de la batalla final … entre Dios y Satanás”.

“La señal objetiva más notable que nos indica que estamos entrando en un abismo, un pozo sin fondo, es la fuerza trágica que rechaza a la vida”, dijo durante una conferencia del 25 de marzo en Francia, día en el que los católicos celebramos la concepción de Cristo en el vientre de la Santísima Virgen María, que también marca el Día Internacional del Niño No-nacido.

“El infernal dragón rojo con siete cabezas “, un prototipo de la cultura de la muerte denunciada por Juan Pablo II en su enseñanza – “se encuentra ante la mujer embarazada, lista para devorar a su hijo al nacer”, dijo.

“Sí, es una batalla … de vida o muerte” recalcó.

El Cardenal Sarah se dirige a los asistentes que abarrotaron la iglesia de san Agustín. Imagen de Nicolas Diat vía Twitter

Señaló que esta batalla se libra contra el más pequeño de los seres humanos, el diminuto embrión, vida humana “inocente e indefensa”, que debe ser protegida si se quiere evitar que la civilización vuelva a la “barbarie”.

La pérdida por el respeto a la “sagrada vida humana”, dijo el cardenal, junto con los avances en la ciencia de la genética, ha llevado al hombre a la falsa noción de que ahora es el amo de la vida que la puede “manipular” a su antojo.

“Esto nos ha llevado a la ‘aterradora’ teoría del transhumanismo”, dijo Sarah, “que propone una “humanidad mejorada” a través del “triunfo de la eugenesia y la selección del mejor capital genético entre todos los seres para crear el superhombre ideal”.

“El transhumanismo busca realizar a través de las tecnociencias, el sueño prometeíco del nazismo. Como en el nazismo, ¿habrá una raza maestra? En caso afirmativo, ¿en qué aspectos? Y si es así, ¿bajo qué criterios? Y si es así, ¿qué se hará con los sub-humanos, como la terminología nazi los llama, cuyo trabajo habrá sido reemplazado por robots? Estas preguntas son aterradoras… ¿Hasta dónde vamos a ir en esta carrera al infierno?”.

El cardenal Sarah dijo que si el profesor Lejeune estuviera vivo hoy, habría defendido la dignidad de la persona humana contra las numerosas manipulaciones de hoy que socavan lo que significa ser humano.

“Se habría opuesto al matrimonio homosexual que es falso, y un escándalo, y también a esas aberraciones llamadas “procreación médicamente asistida” y a la maternidad de sustitución, y habría luchado con una energía sin par, contra la verdaderamente insana y letal teoría de género “

El cardenal agradeció a las organizaciones pro-vida y pro-familia que han trabajado “pacientemente y en contra de toda probabilidad, para que la vida sea promovida y protegida, así como la familia que es su santuario.

Nos animó a no perder nunca de vista la “sacralidad de la vida y el respeto que merece”.