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LifeSiteNews . – En una reciente publicación de la revista alemana Stimmen der Zeit, el cardenal Walter Kasper publicó un artículo llamando Amoris Laetitia un “cambio de paradigma” en la enseñanza de la Iglesia.

“Amoris Laetitia: Break or Beginning” (Amoris Laetitia: Rompimiento o Comienzo) es el título de un artículo reciente escrito por el cardenal Kasper, en el que analiza la exhortación post-sinodal y ofrece su opinión sobre la hermenéutica correcta en leerlo.

En la primera parte que se llama “La discusión en torno al carácter obligatorio”, Kasper critica al cardenal Raymond Burke por su declaración de que los documentos postsinodales escritos por el Papa, no son necesariamente de carácter obligatorio. En su lugar, Kasper dice, “Esta posición es refutada por el carácter formal de una exhortación apostólica, así como por su contenido.”

Según Kasper – y de hecho está en lo cierto, como lo demuestran las discusiones post-sinodales con relación al documento – las críticas a Amoris Laetitia, se reducen a la cuestión de que si los “vueltos a casar”, pueden recibir o no la Santa Comunión.

Como Kasper señala, la cuestión es abordada desde dos perspectivas diferentes: Una opinión está en manos de los “conservadores”, algunos de los cuales (incluyendo el filósofo alemán Robert Spaemann), ven a Amoris Laetitia como una ruptura con la tradición de la Iglesia, mientras que otros (incluyendo el cardenal Gerhard Müller), dicen que la publicación no cambia en absoluto la posición de la Iglesia.

Otra visión (la del teólogo italiano Rocco Buttiglione) dice que la doctrina de la Iglesia, se desarrollado más, pero no en la línea del Papa Juan Pablo II. Sin embargo, otros reconocen un “cuidadoso desarrollo” que va a la par  con una falta de “directrices concretas.” La última posición entre los “conservadores” es Norbert Lüdecke (Derecho Canónico, Bonn, Alemania), que dice que depende de la conciencia individual de la persona divorciada vuelta a casar, el decidir si él o ella puede recibir la comunión o no.

Kasper, continúa citando a Buttiglione, quien sostiene que la  la “interpretación decisiva“, fue la presentada por el cardenal Christoph Schönborn. Esta cita se refiere a una publicación del L’Osservatore Romano, en Julio del 2016. Kasper critica la “supuesta confusión” como si hubiera sido causada por un “tercero” y advierte que “detrás del tono pastoral del documento, hay una posición teológica bien pensada.”

El cardenal elogia la “forma realista, abierta y relajada de hacer frente a la sexualidad y el erotismo” en Amoris Laetitia, que no busca “adoctrinar o moralizar.”  Se puede decir que Amoris Laetitia se distancia de una visión “agustiniana” principalmente negativa de la sexualidad y se vuelve hacia una visión tomista de afirmación de la creación “. Kasper reitera su opinión de que el ideal moral es “óptimo “,  pero que sin embargo, es inalcanzable para muchos. “A menudo, tenemos que elegir el mal menor”, afirma, “en la vida, no hay solamente blanco y negro, sino también matices.”

“Amoris Laetitia no cambia un ápice de la enseñanza de la Iglesia, sin embargo, lo cambia todo.” El texto proporciona razones para creer – así dice Kasper – que el Papa, y con él la Iglesia, se aleja de una “moralidad legal” y  va hacia la “virtud moral” de Tomás de Aquino.

Después, el cardenal presenta su propia interpretación de las enseñanzas tomistas relativas a la virtud y la ley moral en situaciones concretas. Basa su opinión en la prudencia como la “aplicación de una norma en una situación concreta.”  Así, llega a la conclusión de que la “norma”, no puede aplicarse mecánicamente en todas las situaciones, pues es necesaria la prudencia para determinar, como encaja en cada caso.

Con referencia a la Familiaris consortio (Nº 84), Kasper dice que “los vueltos a casar” , no deben ser castigados con la excomunión, sino  más bien, han de ser “invitados a participar como miembros vivos en la vida de la Iglesia.”

En lugar de elegir el camino de Juan Pablo II y Benedicto XVI para no permitir que “los vueltos a casar” católicos puedan recibir la Santa Comunión, y en lugar de insistir en que estas parejas practiquen la abstinencia sexual , Francisco “va un paso más allá,  pues pone el problema en un proceso que abarca una integración gradual.”

“Amoris Laetitia prevé qué formas de exclusión de los servicios eclesiásticos, litúrgicos, pastorales, educativos e institucionales pueden ser superadas”, explica Kasper. Se propone que cuando Juan Pablo II dio permiso para que los vueltos a casar puedan recibir la comunión – si vivían como hermanos- fue de hecho de una concesión. El cardenal concluye esto al decir: “La abstinencia pertenece a la esfera más íntima y hace de hecho una concesión ” y no puede abolir la contradicción objetiva del vinculo permanente de las bodas del primer matrimonio sacramental y el segundo matrimonio civil “.

Kasper niega además, el contenido de la disposición magisterial: “Esta disposición, obviamente, no tiene el mismo peso que la norma general; de todos modos no es una declaración de unión magisterial final. “Para la perspectiva de Kasper, la petición de Juan Pablo II, abre un “patio de recreo” entre el “principio dogmático “y la “consecuencia pastoral”,  que Amoris Laetitia intenta ampliar.

Otro argumento que Kasper intenta utilizar para justificar la comunión a los divorciados vueltos a casar, es la distinción entre “pecado mortal objetivo” y “culpabilidad subjetiva.” Él insiste en que Francisco “hace hincapié en los aspectos subjetivos sin dejar de lado los elementos objetivos.”

Kasper explica que la dirección de Francisco es clara: “Uno no necesita concentrarse en las notas al pie. Mucho más importante es que la integración gradual, que es el tema clave en cuestión, se dirige esencialmente a la admisión a la Eucaristía como forma completa de la participación en la vida de la Iglesia “.

Kasper cita la declaración de Francisco a partir de una rueda de prensa durante el vuelo el 16 de abril en la que respondió a la pregunta de si en algunos casos de divorciados vueltos a casar pueden recibir la comunión con las palabras: “Sí y punto”.

Según Kasper, esta afirmación está en plena conformidad con el Derecho Canónico (CIC 915/1983), ya que no niega que “la obstinación de permanecer en pecado mortal” puede ser juzgada en cada caso de manera individual. Incluso es objeto de debate si un pecado mortal objetivo, está presente en el caso dado.

Añade que la causa de escándalo, no es necesariamente tener una persona  “vuelta a casar” que recibe la comunión. Por el contrario, en una situación de este tipo, es la negación de los sacramentos la que origina el escándalo.”