Benedicto XVI rompe el silencio

El Papa Emérito Benedicto XVI, ha roto finalmente el silencio que mantenía durante ya algunos años, dese la fecha de su renuncia a principios del 2013, ante los controversiales acontecimientos que han venido sucediendo en la Iglesia con el pontificado de Francisco.

Ocurrió el 16 de Marzo de este año, en una entrevista efectuada por el padre Jacques Servais para el reconocido sitio de la Conferencia Episcopal Italiana Avvenire.it. En el mencionado artículo, el Papa Emérito, reconoce una doble y profunda crisis dentro de la Iglesia y rechaza además, una de las tesis imperantes entre los altos prelados de la Iglesia, que pretende de cierta manera, eliminar la evangelización en beneficio de una supuesta unidad.

“Aún menos aceptable es la solución propuesta por las teorías pluralistas de la religión, para lo cual, todas las religiones, cada una a su manera, serían vías de salvación y en este sentido, en sus efectos deben considerarse equivalentes”.

Dicho en otras palabras, Benedicto XVI denuncia el indiferentismo religioso, según el cual, las personas no católicas, pueden salvar sus almas sin necesidad de la fe en Cristo ni del Bautismo.

Los misioneros del siglo XVI estaban convencidos que la persona no bautizada se perdía para siempre. Después del Vaticano II, se abandonó definitivamente esta convicción. El resultado fue una profunda crisis doble. Sin este enfoque en la salvación, la fe pierde su fundamento.

Benedicto XVI, también habló sobre la posibilidad de la condenación eterna, el peligro cierto y real de que las personas vayan al infierno y recordó, en contraposición, del concepto de “misericordia” tan empleado en nuestros días:

“Para mi, es un signo de los tiempos que la idea de la misericordia de Dios, transmitida por medio de Sor Fautina Kowalska, sea cada vez más central y dominante y sus puntos de vista de muchas maneras, reflejan profundamente la imagen que Dios tiene del hombre de hoy y el deseo suyo de derramar la bondad divina”.

EL papa Emérito también habló de:

“Una profunda evolución tergiversadora que pretende negar el dogma de que fuera de la Iglesia no hay salvación. Se eliminó cualquier motivación para un futuro compromiso evangelizador”.

Es por esta razón que Benedicto XVI denuncia:

“Entonces para que intentar convencer a la gente de que acepten la fe cristiana si se pueden salvar incluso sin ella?”.

A los ojos de Benedicto, los católicos contemporáneos están mucho menos apegados a su fe, pues siendo que las personas pueden salvar el alma por “otros medios”, por que habría entonces necesidad de la fe cristiana y de su moralidad?
Finalmente denunció todos los errores modernistas emitidos desde puestos cada vez más altos, desde los que escuchamos propuestas sorprendentes como estas: No existe un Dios católico, hay muchas formas de interpretar a Dios, se puede lograr la salvación sin profesar al Dios uno y trino. Propuestas todas de un falso ecumenismo que busca acreditar las diversas creencias religiosas existentes en el mundo.

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