OnePeterFive.com.- Después de que el cardenal Gerhard Müller, ex prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, revelara que había hablado personalmente por teléfono con el ya fallecido cardenal Joachim Meisner sobre su reciente despido, y que esa conversación había tenido lugar la noche anterior a su repentina muerte en la mañana del 5 de julio, varias fuentes bien informadas en Europa, en comunicación con la autora de este artículo (la Dra. Maike Hickson), emplearon la misma expresión, es decir, especularon que tal vez el cardenal Meisner, había muerto de tristeza. A la luz de las siguientes revelaciones sobre el Contenido de la reunión del 30 de junio entre el Papa Francisco y el Cardenal Müller, podríamos estar incluso más inclinados a pensar que ese fue el caso, al menos como una posibilidad.

La siguiente información proviene de una fuente alemana de confianza, que habló con OnePeterFive bajo condición de anonimato. Cita a un testigo que recientemente se sentó con el cardenal Müller durante el almuerzo en Mainz, Alemania. En esa comida, se dice que el Cardenal Müller reveló en presencia de este testigo, ciertas informaciones sobre su última reunión con el Papa, durante la cual, se le informó que su mandato como Prefecto de la CDF no sería renovado.

De acuerdo con este informe, el 30 de junio se convocó al cardenal Müller al Palacio Apostólico. Allí se trasladó con sus carpetas de trabajo, suponiendo que esta reunión sería habitual. El papa le dijo, sin embargo, que sólo tenía cinco preguntas para él:

  • ¿Está a favor o en contra de un diaconado femenino?
    “Estoy en contra”, respondió el cardenal Müller.
  • ¿Está a favor o en contra de la derogación del celibato?
    “Por supuesto que estoy en contra”, respondió el cardenal.
  • ¿Está a favor o en contra de las mujeres sacerdotes?
    “Estoy muy decididamente en contra de ello”, respondió el cardenal Müller.
  • ¿Está dispuesto a defender a Amoris Laetitia? ”
    En la medida que me sea posible”, respondió el Prefecto de la Congregación para la Fe: “todavía existen ambigüedades”.
  • ¿Está dispuesto a retractarse de su queja relativa al despido de tres de sus empleados? El cardenal Müller respondió:
    “Santo Padre, éstos eran hombres buenos y sin mancha que ahora me faltan, y no era correcto despedirlos por encima de mi autoridad, poco antes de Navidad, de modo que tuvieran que despejar sus oficinas el 28 de diciembre.

Entonces el Papa respondió: “Bien. Cardenal Müller, sólo quise hacerle saber que no prorrogaré su mandato [es decir, más allá del 2 de julio] como prefecto de la Congregación para la Fe. Sin despedida ni explicación, el Papa abandonó la sala. Al principio, el cardenal Müller pensó que el Papa se iba a buscar una muestra de gratitud, y así esperó pacientemente. Pero, no hubo tal regalo, ni siquiera una expresión de gratitud por su servicio.

El Prefecto de la Casa Papal, el Arzobispo Georg Gänswein, tuvo que explicarle que la reunión había terminado y que ya era hora de que retirara.

En el momento de redactar este escrito, no hemos podido obtener la confirmación de estos acontecimientos por parte del cardenal Müller, ni de su secretaria. Del mismo modo, pedimos la opinión de Greg Burke en la Oficina de Prensa del Vaticano, pero no hemos recibido respuesta.

Si este informe es cierto -y, dadas las fuentes, tenemos pocas razones para dudar de ello- podemos imaginar por qué el Cardenal Meisner, se habría angustiado después de oír hablar de esta reunión en las horas previas a su muerte.

En una entrevista con el periódico alemán Passauer Neue Press, Müller reveló información adicional, la que parece apoyar el brusco trato que habría recibido previamente a su reunión final con el Papa:

El Papa Francisco, dijo el cardenal Müller, “comunicó su decisión” de no renovar su término tomándose para ello “un minuto”, en el último día laborable de su mandato de cinco años, y no dio ninguna explicación para ello. “Este estilo [sic] no lo puedo aceptar”, dijo Müller. En el trato a los empleados, “la enseñanza social de la Iglesia debe ser aplicada”, añadió.

Una anécdota relatada por Tosatti a partir de sus propias conversaciones con amigos del cardenal alemán, da particular credibilidad al hecho de que el Papa Francisco, ha tratado durante mucho tiempo al prefecto emérito con desprecio:

El primer paso del Calvario de Müller fue un episodio desconcertante a mediados del año 2013. El cardenal estaba celebrando la misa en la iglesia anexa al palacio de la congregación para un grupo de estudiantes y académicos alemanes. Su secretario se unió a él en el altar: “El Papa quiere hablar con usted.” “¿Le dijiste que estoy celebrando la Misa?” Preguntó Müller. -Sí -dijo el secretario-, pero él dice que no le importa, él quiere hablar con Usted de todas maneras. El cardenal fue a la sacristía. El Papa, de muy mal humor, le dio órdenes y un expediente sobre uno de sus amigos, un cardenal. Obviamente, Müller se quedó pasmado.

Por ahora, basta señalar que bajo las circunstancias actuales, incluso los escépticos tendrían dificultades para desestimar un informe de tal incidente. Las historias que salen del Vaticano son cada vez más increíbles.

¿Fueron estas cinco preguntas con respuesta de sí o no, si es que de verdad le fueron hechas al cardenal Müller, una especie de dubia reversa?

¿Fueron las respuestas del Cardenal, en la medida en que estaban de acuerdo con el pensamiento católico ortodoxo, la razón por la que no se le pidió que continuara en su papel de Prefecto de la CDF?

De las cinco preguntas, tres (diaconado femenino, celibato sacerdotal y promoción de Amoris Laetitia) han sido ampliamente discutidas como parte de la agenda de la “reforma” del Papa. (Parece digno de mención a este respecto, que el arzobispo Luis Francisco Ladaria Ferrer, SJ, sustituto de Müller como prefecto del CDF, fue nombrado el año pasado como presidente de la Comisión para el Estudio del Diaconado de la Mujer).

¿Y qué de la última alegada pregunta  – la relativa a la destitución del Papa de tres sacerdotes de la CDF el año pasado sin causa? Si se hacía semejante pregunta, ¿era simplemente una prueba de obediencia incondicional? Recuérdese que la respuesta del Papa, cuando el Cardenal Müller le preguntó sobre el despido de estos tres sacerdotes, simplemente fue: “Yo soy el Papa, no necesito dar razones para ninguna de mis decisiones. He decidido que tienen que irse y tienen que irse “.