¡Alégrate Madre de Dios!

Señora, oh purísima Doncella, nuestra Reina,
oh Madre del Altísimo, fragante azucena.
¡Más amplia que las nubes! ¡Más brillante que los astros!
¡Esplendorosa más que el sol! ¡Más alta que los cielos!

Los celestiales Ángeles admiran tu pureza.
Los hombres honran con fervor tu virginal belleza.
Del mundo Reina eres tú, María, Siempre Virgen,
Doncella y Purísima Virgen y santa Madre.

Adorna mi espíritu, oh Novia sin mancilla,
con tu divino júbilo, santísima doncella.
¡Más elevado tu honor, que el de los querubines!
¡Y tu esplendor es mucho más que el de los serafines!

¡Alégrate, oh cántico dulcísimo y fino,
veneración querúbica, loor de serafines!
¡Alégrate, profunda paz y puerto apacible!
¡Del Verbo, bello tálamo y flor inmarcesible!

¡Vergel feraz bellísimo de vida perdurable!
¡Árbol de vida, alégrate, oh fuente inagotable!
Te ruego, oh Santísima, suplico me acojas;
oh Reina, te invoco elevando oraciones.

Doncella, cual santísima, sin mancha Virgen Madre,
a ti suplico con fervor, oh templo venerable:
Ampara y líbrame del mal que cruza mi camino;
cual heredero, acéptame en el Reino divino.

anagrama

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