Hoy conmemoramos el centenario de las apariciones de Fátima, sin embargo, no quiere decir que lo hagamos meramente, como si se tratase de recordar una lección de historia.

Las apariciones de Nuestra Señora en Fátima, fueron uno de los acontecimientos históricos más extraordinarios en los que ha intervenido Dios, y esto es por dos razones. Primero, por que el mensaje nos fue entregado por su Santísima Madre y segundo, por que todo fue confirmado por medio de un gran milagro.

EL profesor Plinio Correa de Oliveira escribió:


“Fátima marca un nuevo hito en la historia de la Iglesia. Es el verdadero amanecer de una nueva era. Un amanecer cuyas primeras luces no surgen desde los campos de batalla o desde páginas escritas por las plumas de diversos autores, sino que aparecieron cuando Nuestra Señora descendió sobre la tierra y comunicó a los tres pequeños niños, las duras consecuencias del pecado y el siniestro panorama que se dibujaba sobre la humanidad de nuestro tiempo, revelando con palabras llenas de esperanza, los gozosos días que la Divina Misericordia nos tiene reservados, cuando finalmente nos arrepintamos.”

La era del Inmaculado Corazón de María

La devoción al Inmaculado Corazón de María, impregna por completo la historia y el mensaje de Fátima, de tal forma, que uno bien podría decir, sin duda alguna, que es la esencia del mensaje, así también como la solución presentada para los problemas de nuestros días.

Dios y la devoción al Inmaculado Corazón de María

En 1916, un ángel enviado por Dios, vino a preparar a los tres pastorcitos para las apariciones de la Santísima Virgen María. Este les dijo:

“Los Corazones de Jesús y María, están siempre atentos a la voz de sus súplicas”.

En otra aparición, este ángel, al que posteriormente se le conocería como el “ángel de la paz de Fátima”, repitió a los niños el siguiente mensaje:

“Oren, oren mucho. Los sagrados corazones de Jesús y María tienen designios misericordiosos para ustedes”.

Luego, es la mismísima Madre de Dios quién durante la segunda aparición dice a los niños:

“Jesús quiere valerse de ustedes para hacerme conocida y amada. Él quiere establecer en el mundo, la devoción a mi Inmaculado Corazón.
Para aquellos que la aprovechen, Yo prometo Salvación, y aquellas almas serán amadas por Dios como flores dispuestas por Mí, para adornar Su Trono”.

Luego de enterarse por medio de Nuestra Señora de que se quedaría sola en la tierra después de la muerte de sus primos, Lucía quedó angustiada y afligida, pero Nuestra Señora la consoló diciéndole:

“Yo nunca te abandonaré. Mi Inmaculado Corazón será tu refugio y el camino que te llevará hacia Dios.”

En suma, Dios Nuestro Señor quiere establecer en el mundo la devoción al Inmaculado Corazón de María. Su Inmaculado Corazón sera el refugio de todas las almas afligidas y el camino que las guíe al Cielo.

Devoción y reparación


La debida reparación contra las continuas ofensas perpetradas en contra de su Inmaculado Corazón hoy en día, es la esencia de esta devoción. Poco después de que Nuestra Señora se les apareciera a los tres niños, ellos describen lo que vieron en el interior de una muy brillante luz:

“Frente a la palma de la mano derecha de Nuestra Señora, había un corazón rodeado de espinas que parecían penetrarlo. Nosotros entendimos que se trataba del Inmaculado Corazón de María, insultado por los pecados de la humanidad, el cual buscaba reparación.”

Nuestra Señora dio este mensaje el día 13 de Julio, durante su tercera y más importante aparición. Ella insistió en el aspecto reparador de esta devoción:

“Hagan sacrificios por los pecadores y digan muchas veces, especialmente cuando hagan algún sacrificio, ´Oh Jesús, es por Tu amor, por la conversión de los pecadores y en reparación por las ofensas cometidas contra el Inmaculado Corazón de María”.

El remedio para salvar almas y al mundo

Después de haberles mostrado el infierno, Nuestra Señora dijo a los pequeños niños, que para poder salvar a los pecadores “Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón”. La difusión de esta devoción, habría acortado la duración de la Primera Guerra Mundial, que se encontraba en pleno apogeo; hubiese evitado la Segunda Guerra Mundial, la expansión del comunismo y Rusia se hubiese convertido, luego de haber sido consagrada al Inmaculado Corazón de Nuestra Señora.

Una Devoción Penitencial

Luego de las apariciones, Lucía fue a visitar a Jacinta, quien que se hallaba próxima a su prematura muerte. Jacinta dijo entonces a Lucía que “sufriría por la conversión de los pecadores y en reparación de los pecados contra el Inmaculado Corazón de María y por amor a Jesús.”

En 1921, algún tiempo después de la muerte de sus primos, Lucía se mudó a Porto, donde continuaría con sus estudios en la institución de las Hermanas de Santa Dorotea. En 1925, se une a la congregación y se convierte en postulante en Pontevedra, España. Es entonces que le fue encomendada en una visión, la devoción reparadora de los Primeros Sábados.
Aquel día, Lucía tuvo una visión, la que ella misma narró con toda humildad en tercera persona:

El 10 de Diciembre de 1925, la Bendita Madre se le apareció a la hermana Lucía, y a su lado, suspendido en una nube luminosa, un pequeño Niño, sobre cuyo hombro, la Bendita Madre apoyaba su mano, y al mismo tiempo pero en la otra mano, un corazón rodeado de espinas.

El pequeño Niño habló:

“Ten piedad del Corazón de tu Santísima Madre, cubierto de espinas por culpa de los hombres ingratos que lo atraviesan cada vez que no hacen un acto de reparación para quitárselas.”

Entonces la Virgen María dijo:

“Mira Hija mía, mi corazón rodeado de espinas, que los hombres ingratos en cada momento le clavan con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, haz algo por consolarme, y dí que a todos aquellos que durante cinco meses, en el primer sábado, se confiesen, reciban la sagrada comunión, recen cinco decenas del rosario y me hagan quince minutos de compañía meditando sobre los quince misterios del rosario con el fin de desagraviarme, yo prometo asistirles en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para la salvación de sus almas”.

Las Cinco Ofensas Cometidas contra el Inmaculado Corazón


En una carta dirigida a su confesor fechada 12 de Junio de 1930, Lucía contestó algunas de sus preguntas sobre la devoción de los Primeros Sábados y en particular: ¿Por qué tienen que ser Cinco Sábados y no nueve o siete en honor a los dolores de Nuestra Señora? Entonces Lucía explico:

Mientras permanecía en la capilla con Nuestro Señor, parte de la noche del 29 al 30 del mes de Mayo de 1930 y hablando con Él, de pronto me sentí de pronto íntimamente poseída por la divina Presencia y esto le fue revelado:

“Hija mía, la razón es muy simple. Hay cinco tipos de ofensas contra el Inmaculado Corazón de María:

  • Blasfemias contra su Inmaculada Concepción;
  • contra su Virginidad;
  • contra su maternidad divina, rechazándola al mismo tiempo como Madre de los hombres;
  • aquellos que públicamente intentan instilar indiferencia, desdén e incluso odio en el corazón de los niños en contra la Inmaculada Madre;
  • y aquellos que la insultan directamente en sus agradas Imágenes.

Así como la devoción al Sagrado Corazón de Jesús es esencial, pues recalca el amor redentor del Verbo Encarnado, así también la devoción al Inmaculado Corazón de María, enfatiza el amor co-redentor de la Madre de Dios.

En las palabras del padre Joaquín María Alonso CMF:

“Todas las devociones a María, son manifestación parcial de un único origen, que es el amor de María por Dios y por el hombre, y la devoción al Inmaculado Corazón de María, apuntala directamente todo ese amor. Cuando esta es una devoción fervorosa y vivida de manera intensa, esta informa a todas las demás devociones, penetrándolas con su vigorosa y generosa savia.”

Un Corazón Amoroso Lleno de Compasión

A diferencia del Corazón de Jesús, el Inmaculado Corazón de María no participa de la unión hipostática pues Ella posee un corazón puramente humano. Sin embargo, es el corazón más perfecto de entre todas las criaturas, uno que llevó el amor de Dios al punto más alto posible y se unió al Sagrado Corazón de Jesús en maternal y filial intimidad. Esta intimidad, comenzó con la encarnación del Verbo en su purísimo vientre y culminó con el ofrecimiento final en el Calvario de su Santísimo Hijo para nuestra salvación.

Fray José María Canal explica, que por “Corazón de María”, nosotros entendemos, sus sentimientos maternos, cercanía, piedad y compasión hacia los pecadores.

Para el papa Pio XII es un símbolo de vida interior, cuya perfección moral, méritos y virtudes, están más allá de toda comprensión humana.
Pio XII también enfatizó esta compasión maternal de María:

“El purísimo Corazón de la Virgen María, es el trono del amor, compasión y todos los más elevados afectos que participaron íntimamente en nuestra redención, especialmente, cuando Ella permaneció vigilante a los pies de la Cruz.”

Podemos ver ahora más fácilmente, como la devoción al Inmaculado Corazón de María, es una manera muy especial de veneración, servicio e imitación de sus virtudes.

El fundamento de esta devoción deberá ser, confianza total y sin límites en la bondad y misericordia del maternal Corazón de Nuestra Señora, pues la confianza es una condición para la práctica de cualquier virtud en la que participe la devoción.

Confianza


La confianza también nos acerca a Nuestra Señora, pues esta disminuye, sino elimina, la distancia entre nuestra pequeñez y miseria y su inefable perfección de Reina del Cielo.
Un niño pequeño depende se su madre, aún si ella está revestida de gloria y poder, aún si se tratase de una emperatriz o reina. Mientras más pequeño su niño, más desamparado y dependiente y por lo tanto, siente más la protección y apoyo de su madre.

Al aceptar ser la Madre de Dios, Nuestra Señora aceptó el convertirse en nuestra Madre Espiritual y el perfecto amor que ella tiene por Su Hijo y Nuestro Redentor, se unió al amor de Su Hijo cuando Él ofreció Su vida por nosotros.

La devoción al Inmaculado Corazón de María, es una devoción a María Santísima, que toma en cuenta este amor tan especial que tiene por nosotros. En esta devoción,  amamos a la “madre del amor”.

El padre Ludger Obrien, SJ, escribe:

“El Corazón de María, es un corazón virgen: Leal al amor divino que lo conquistó y que no busca otro amor.

El Corazón de María es un corazón de madre: Es siempre accesible, capaz de perdonarlo todo, continuamente atento a nuestras necesidades, presente allí donde haya dolor, listo para consolar y siempre con una sonrisa para regalar.

El Corazón de María es un corazón de reina: Tan rico como bondadoso, tan poderoso como dulce, el puede darnos y obtener para nosotros todo.”

Llamamiento a un Cambio de Vida

Por nuestra propia cuenta, somos incapaces de hacer los cambios necesarios en nuestras vidas para hacer frente al mal, tan extendido hoy en día.
Sin embargo, estamos respaldados por esta Soberana Reina. Reuniendo toda la fuerza que requerimos de su Inmaculado Corazón, podemos corregir todas nuestras fallas y practicar estas virtudes.

Debemos imitar su ejemplo

Sólo con la ayuda de Nuestra Señora, seremos capaces de imitar su ejemplo, sólo con su ayuda, esta devoción puede ser adquirida.
¿Qué mejor devoción a María Santísima podríamos nosotros pedir, sino el amor a Dios y el odio al maligno, sino la santa integridad de amar el bien y repudiar el mal, sino la santa intransigencia que destaca tan brillantemente en su Inmaculada Concepción?

Debemos Luchar por Nuestra Señora

La hermosa expresión de “Nuestra Señora” apareció gracias a la mentalidad feudal. Se hizo de uso común especialmente debido a la Catedral de Notre Dame en París, Francia. También se extendió hacia otras naciones bajo la forma de “Madonna” y “Mia Donna” en Italia, “Our Lady” en Inglaterra, “Nuestra Señora” en España y Nossa Senhora en Portugal.
Parte de esta mentalidad feudal, se basaba en el entendimiento, de que un caballero, debía servir a su señora y defender su honor.
¿No deberíamos acaso nosotros hacer lo mismo? Si somos devotos al Inmaculado Corazón de Nuestra Señora, no deberíamos acaso defenderlo cuando es insultado y ofendido en blasfemas exhibiciones de “arte”, películas, programas de televisión y libros?

Si la devoción implica servicio, como acabamos de manifestar, ¿no es acaso este el primer servicio que debiéramos prestar a Nuestra Señora?, ¿No deberíamos ponernos de pie públicamente y expresar nuestra más enérgica protesta e indignación cuando Ella es el blanco de tan depravadas y sacrílegas burlas?

Debemos ser Apóstoles de Nuestra Señora

Como ya se ha mencionado anteriormente, la esencia de la devoción es el amor. El amor es efusivo; es expansivo.
Si somos devotos del Inmaculado Corazón, ¿no debería acaso nuestro amor guiarnos a hacer todo lo que este a nuestro alcance, para llevar este mismo amor también a otros?¿No deberíamos acaso explicar esta bella devoción a aquellos que no la conocen?¿No deberíamos acaso hacer cosas que rindan honor públicamente a su Inmaculado Corazón?¿No deberíamos acaso transformar al mundo y a la sociedad a imagen y semejanza del Inmaculado Corazón?
Y, haciendo todo esto,¿ nos daríamos acaso cabal cumplimiento a la oración del Padre Nuestro?:”Venga a nosotros Tu Reino. Hágase Tu voluntad así en la tierra como en el Cielo…”

Victoria en el Humilde Corazón de María

El Sagrado Corazón de Jesús puede ser definido por las palabras del Divino Redentor:”Yo Soy manso y humilde de corazón”. Él es un Corazón humilde, completamente sometido a la voluntad de Dios Nuestro Señor.
Lo mismo puede ser dicho del Inmaculado Corazón de María, pues es su Sabio e Inmaculado palpitar, el que está unión con el Sagrado Corazón de Jesús.
El Inmaculado Corazón de María es “manso y humilde” y enteramente sometido a la voluntad de Su Divino Hijo.

Los Santos y los Padres de la Iglesia, sostienen que fue la humildad de María, la que atrajo al Verbo de Dios al más puro seno de la Santísima Virgen, resultando en la Encarnación.

San Agustín concluye de una hermosa manera:

Oh verdaderamente bendita y humilde Virgen María, que trajo Dios a los hombres, dio vida a los mortales, renovó los cielos, purifico el mundo, abrió el paraíso y liberó a las almas del infierno”.

De la misma manera, San Alfonso María de Ligorio, comentando sobre la respuesta de María al ángel, cuando este le propusiera convertirse en la Madre de Dios:

¡Oh poderosa respuesta que Dio gozo al Cielo y derramó sobre la tierra, una inundación de gracias y bendiciones!

Inmaculado Corazón de María, Purísimo y Humilde

La humildad del Corazón de Nuestra Señora, es una reflejo de su inmaculada pureza. Habiendo sido concebida sin pecado original y habiendo recibido todas las gracias que una criatura puede recibir, propias de la Madre de Dios, no sólo estaba libre de pecado, sino que también, estaba libre de la tendencia al pecado, resultante del pecado original.

Como San Alfonso María de Ligorio escribe en su obra “Las Glorias de María”, muchos santos, incluidos San Jerónimo y Santo Tomas de Aquino, creían que la increíble belleza de la Santísima Virgen María, en lugar de despertar la concupiscencia en aquellos que la admiran, despierta en su lugar la castidad.

Una Devoción a la Medida de Nuestros Tiempos


De todas estas consideraciones podemos concluir que en Fátima, Nuestra Señora, no podría haber proporcionado una devoción más apropiada para nuestros tiempos que la devoción a su Inmaculado Corazón.

Concluyamos con las inspiradoras palabras sobre la confianza del Dr. Plinio Correa de Oliveira:

“Mientras que los Católicos debemos hacer frente a los conflictos comunes a los mortales en esta vida, también debemos enfrentar, aquellos que surgen como consecuencia del servicio a Dios.
Aún cuando el horizonte parezca estar a punto de lanzar sobre nosotros un torrente de nuevos conflictos, que cada camino parezca cerrarse, que el abismo se abra frente a nuestros propios ojos y la tierra se estremezca bajo nuestros pies, nosotros no podemos perder la confianza.

Si somos fieles y mantenemos está confianza en nuestro corazón, Nuestra Señora superará todo obstáculo que sea superior a nuestras propias fuerzas y la victoria será nuestra.
La perversión y maldad de nuestros enemigos no tendrán ningún resultado: Nosotros caminaremos victoriosos sobre las cabezas de todas estas serpientes y monstruos demoníacos y aplastaremos leones y dragones bajo nuestros pies.”

Fuentes

Traducido y adaptado del artículo aparecido originalmente en la revista Crusade Enero/Febrero 2017.
“100 años de Fátima: La única solución para nuestro tiempo” por Luiz Solimeo.
Traducido y adaptado por Proyecto Emaús.