Después del Concilio Vaticano II (1962-1965), masivos cambios fueron hechos a la liturgia que implicaron el abandono de muchas prácticas tradicionales. Ninguno fue más notable para el católico promedio (e incluso para el no católico) que el abandono del latín a favor del lenguaje vernáculo. Sin embargo, han habido muchos otros cambios, y aunque no son tan perceptibles para el observador casual -como la pérdida del latín-, cada uno de ellos es tristemente significativo.

La Celebración Ad Orientem

Celebración Ad-Orientem. De frente a Dios, no al hombre.

 

Son muy pocas las Iglesias en las que se celebra la misa mirando a Nuestro Señor y no a lo fieles (como se hace hoy en día).  Ya no celebramos la misa con el sacerdote que nos lleva hacia el Padre. En cambio, nos miramos unos a otros mientras proclamamos cuán grande somos. No es posible imaginar una divergencia simbólica más dramática que alejar al sacerdote de Dios. Es como si Moisés tratara de guiar al Pueblo Escogido a la Tierra Prometida sin nunca mirar hacia Sión.

Las Barandillas del Altar

Donde antiguamente se arrodillaban los Cristianos a recibir la comunión.

Las barandas fueron un elemento básico de las iglesias católicas durante generaciones. Esta pérdida ha llevado a pérdidas secundarias: la práctica de recibir la comunión mientras uno se halla de rodillas, y la separación entre el santuario y la nave. (De hecho, la mayoría de las personas no sabe lo que es una nave, y llaman a toda la iglesia un santuario).

Comunión en la lengua

La Comunión en la mano, un error muy difundido

Aunque todavía se permite la comunión en la lengua, hoy en día la gran mayoría de la gente recibe la comunión en la mano. Más aun, se ha perdido la comunión de rodillas y en la lengua.

Inclinar la cabeza al nombrar a las tres Divinas Personas, Jesús y María

Antes se mostraba reverencia a lo Sagrado.

La primera vez que asistí a una misa latina fue una alta misa elaborada con docenas de seminaristas y sacerdotes sirviendo. A cada mención del nombre de Jesús o María o de las Tres Divinas Personas, cada uno de ellos inclinaba la cabeza al unísono. Me impresionó este gesto de respeto, y me dije: “Ahora estas personas tienen respeto por la Fe”.

Música Sacra

Los coros van de salida y las panderetas y guitarras de entrada.

Comparar el actual lío de Haugen-Haas con el hermoso patrimonio musical de la Iglesia, es comparar un paquete de chicles, con una cena en un restaurante de cinco estrellas. La música de hoy es enfermiza, dulce y te deja vacío, mientras que la música que conmueve el alma y levanta el corazón hacia el cielo se ha olvidado.

Arquitectura Sagrada

Al entrar a la Iglesia, se elevaba el alma.

Durante siglos, las comunidades se unían para construir, a grandes expensas y sacrificio, iglesias dignas del Dios Todopoderoso.
Hoy en día, muy seguramente la parroquia de su vecindario haya sido reemplazada por un “templo” vacío, blanco, llano, con adefesios propios de alguna cadena de comida rápida que cuelgan del techo.
Ya no se entra en una iglesia católica e inmediatamente se percibe el haber ingresado en un lugar sagrado donde el Señor es adorado. Si no lo supiese de antemano, podría pensar que es donde va a renovar su licencia de conducir.

Uso de la Patena al recibir la Comunión

Para que no cayera ni una pequeña miga.

Una vez que la comunión en la mano se hiciera común, la patena, que el monaguillo colocaba debajo de su barbilla para que ninguna de las preciosas Hostías cayera al suelo, fue retirada. Sin embargo, la patena representaba algo: que verdaderamente creíamos que lo que recibíamos no era un pedazo de pan que pudiera ser pisoteado, sino el Cuerpo, el Alma y la Divinidad de nuestro Señor Jesucristo.

Arrodillarse durante el Credo y antes de la Bendición Final

El arrodillarse no era cuestión de tener ganas o no.

A los protestantes les gusta bromear que hay mucho de pie y de rodillas en una misa católica. Y comparado con un servicio protestante típico, ellos tienen razón. Sin embargo, incluso eso tuvo que ser “corregido” para “simplificar” la liturgia. Así que las prácticas antiguas de genuflexión durante la bendición o al proclamar la Encarnación en el rezo del Credo, han sido puestas a un lado. Se ha ido otro gesto de reverencia que nos recordaba los grandes misterios que estamos celebrando.

Además, noten que ninguna de estas cosas está relacionada con la misa en latín. Después de todo, casi todos estos aspectos de la liturgia que hemos perdido se conservan en la liturgia oriental, que se suele celebrar en lengua vernácula y nunca en Latín.

Fuentes

Traducido y adaptado del artículo original aparecido en https://onepeterfive.com/9-things-weve-lost-liturgy-besides-latin/